Alimentos “por las nubes”

En febrero el índice de precios de los alimentos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) batió el récord de crecimiento de los últimos 20 años. El último año, el índice mundial de precios de alimentos subió en 38 por ciento.

En febrero el índice de precios de los alimentos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) batió el récord de crecimiento de los últimos 20 años. El último año, el índice mundial de precios de alimentos subió en 38 por ciento.

El aumento en el índice de precios de alimentos se debió a una combinación de una mayor demanda de alimentos coincidente con una reducción en la oferta de los mismos.

Países emergentes, en especial China e India, aumentaron la riqueza de su población (la mayor del mundo), en pocos años. Esta nueva riqueza generó mayor demanda de alimentos como cereales, carne, café, entre otros.

Con el mayor poder de compra, se presentan variaciones en el patrón de consumo de alimentos en países emergentes.

Hace pocos años, el consumo de carne de res y café en India y China eran mínimos comparados con otros países desarrollados. Hoy el consumo de dichos alimentos se ha triplicado y de seguir la tendencia de otros países desarrollados el consumo en los próximos 20 años se volverá a triplicar.

Si uno de cada tres habitantes del mundo empieza a cambiar sus patrones de consumo y a consumir entre 3 y 10 veces más productos alimenticios que antes, su efecto sobre el aumento de precios del mercado mundial de alimentos será inmenso.

El aumento de precios del petróleo, en especial por la crisis en los países del norte de África, tiene efectos directos e indirectos sobre el aumento de precios de los alimentos.

El efecto directo es que suben los costos de producción agrícola (tractores) y aumentan los costos de transporte en toda la cadena productiva. El índice de precios del petróleo a nivel mundial subió en más del 70 por ciento el último año.

El efecto indirecto es al subir los precios del petróleo aumenta la demanda de Biocombustibles para vehículos, reduciendo la cantidad de tierra destinada a producción agrícola y reduciendo en consecuencia la oferta de alimentos.

Del lado de la oferta de alimentos, existe una disminución importante debido al cambio climático, malas cosechas y factores adversos (como incendios que se vieron en las últimas cosechas), especialmente en Australia y Rusia, considerados como dos de los países “graneros del mundo”.

Finalmente, los subsidios agrícolas en los países más desarrollados plantean una serie de preguntas.

Por un lado otros países más eficientes en la producción de alimentos no entran a producirlos debido a que no pueden competir contra precios subsidiados. De esta forma, se limita la posibilidad de que los países menos desarrollados puedan poco a poco ir fortaleciendo sus industrias internas productoras de alimentos.

Por otro lado, un alto costo fiscal de subsidios determina en última instancia un encarecimiento de los precios de los alimentos y genera limitaciones artificiales para que la producción agrícola en los países desarrollados se adapte a los cambios de productividad necesarios para competir en el siglo XXI.

La coyuntura de aumento de precios se mantendrá en los próximos años, lo que da buenas perspectivas para países que tienen abundantes recursos naturales, como tierra que pueden destinar a producción de alimentos y mano de obra.

(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por Triodos Facet.

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