A los trabajadores de la clínica maternoinfantil Roberto Clemente no les quedó más opción que aceptar “a regañadientes” la nueva disposición del Ministerio de Salud (Minsa) que ordenó convertir esa clínica en un apéndice del centro de salud Francisco Buitrago, de Managua.
La semana pasada los trabajadores de esta clínica habían asegurado que no permitirían que los anexaran a otro centro porque existía la posibilidad de que los despidieran y de que el Minsa cambiara el perfil de esta clínica, donde a diario se atiende a más de 250 personas, la mayoría niños recién nacidos y mujeres embarazadas.
Como una forma de rechazar e impedir que se concretaran las pretensiones del Minsa, los 50 trabajadores de esa clínica montaron una huelga que apenas duró dos días. Según los trabajadores, desistieron de seguir protestando porque la población no podía quedar desatendida, principalmente los niños, en un período donde hay repuntes de casos de diarrea, dengue y enfermedades respiratorias.
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También lo hicieron porque la doctora Maritza Cuan, directora del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais), se comprometió a que habría estabilidad laboral pese a que se habían atrevido a protestar contra el ministerio, lo que no había ocurrido desde que Daniel Ortega asumió el Gobierno.
En esa misma reunión, de acuerdo con los denunciantes, la doctora Cuan les garantizó también que no serían anexados al Francisco Buitrago, porque ese tema debía ser analizado y discutido a profundidad con las autoridades del Minsa.
No obstante, a poco menos de una semana de haber llegado a esos acuerdos, les “cambiaron la seña” y ahora resulta que ya están bajo el control de las autoridades del Francisco Buitrago.
DESCONFÍAN DE CUAN
Un funcionario de esa clínica que pidió el anonimato por temor a represalias afirmó que terminaron aceptando la disposición porque “no tienen de otra”.
Aseguró que el personal no confía plenamente en la palabra de Cuan, ya que no es la primera vez que les miente.
Supuestamente a inicios de este año se reunió con ellos y les informó sobre los planes que tenían en el Minsa con la clínica maternal.
En ese encuentro les juró que si los anexaban nadie sería despedido, pero resulta que un par de semanas después corrieron sin ninguna justificación al administrador, el que durante más de 20 años laboró en esa unidad de salud.
OTRA PROMESA
Para evitar que continúen las protestas, el Minsa permitirá que parte del personal acompañe al exadministrador en sus gestiones para ser reincorporado a su antiguo puesto.
El acuerdo también establece que la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud) le asigne un abogado al trabajador despedido y que en horas de trabajo los sindicalistas del centro lo apoyen en lo que puedan.
También les garantizaron que seguirán trabajando con el mismo presupuesto asignado hasta diciembre.
Para que el acuerdo siga vigente, los trabajadores, además de no hacer protestas, deben hacer todo lo posible para que no se filtre ninguna información a los medios críticos al Gobierno del presidente Ortega.
MAL DÍA PARA PREGUNTAR
LA PRENSA intentó conocer la versión del nuevo administrador del centro, pero este se negó a ofrecerla.
Según el “doctor García”, a como le llaman los empleados, “no era el día adecuado para conversar porque estaba bien ocupado”.
En los centros de salud es común que los directores estén ocupados cuando LA PRENSA intenta consultarles alguna información. Generalmente dicen que la reunión va para largo y que después tienen otra reunión en el Silais.
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