CORRESPONSAL/COSTA RICA
El nerviosismo en la zona horas antes de la resolución de la Corte Internacional de Justicia la provocó Costa Rica con el desplazamiento de grupos de militares armados cerca de la margen derecha del río San Juan, donde hacían ademanes de combate, portaban cámaras de vídeo y hasta GPS.
Los militares se movieron en puntos estratégicos, pero luego del fallo todos celebraron y la normalidad volvió a la frontera, aunque Costa Rica podría nuevamente generar tensión tras el anuncio del Ministerio de Seguridad de que instalará un puesto militar en Punta Castilla.
“Estábamos esperando qué pasaba, aunque acá la situación no ha cambiado mucho, siempre tranquilo”, dijo un nicaragüense que prefirió no dar su nombre a periodistas locales.
El presidente de la Asociación de Desarrollo de Delta Costa Rica, en el punto donde se une el río Sarapiquí con el San Juan y empieza el Colorado, Gerardo Quirós, dijo: “La decisión de permitir el dragado porque es una necesidad que ellos (los nicaragüenses) tienen, eso sí, sin que provoquen daño a nuestro país”.
En el Delta habitan 160 personas y según la prensa local mantienen esperanzas que el fallo de la Corte elimine las preocupaciones originadas por el conflicto.
Si los dos países acatan el fallo, según el ciudadano Jesús Badilla, las comunidades podrán seguir trabajando sin tensiones, con mayor tranquilidad.
“Aquí nadie quiere choques bélicos y menos entre vecinos, que pueden tener discrepancias, pero que se pueden superar dialogando”, dijo a La Nación la maestra Flora Montenegro, para quien los habitantes de la frontera quieren dormir tranquilos.
Durante la lectura del fallo los habitantes de Fátima, La Tigra, San Antonio, El Jobo y Delta Costa Rica continuaron con su vida cotidiana. Los niños fueron a la escuela acompañados de sus padres y los policías habituales que vigilan la frontera estuvieron en calma.
Cierta tensión podría volver en la frontera luego del anuncio del ministro de Seguridad, José María Tijerino, de instalar un puesto de vigilancia, donde inicia la frontera entre los dos países en el mar Caribe.
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A pesar del triunfalismo del gobierno costarricense sobre la reciente resolución de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), existen analistas que consideran que Costa Rica sufrió sendas derrotas política y ambiental, y otros catalogan la sentencia como una victoria “agridulce”.
Este martes la CIJ decidió que ambos países se abstuvieran de enviar o mantener personal armado en el “territorio en disputa, incluido el caño”, para evitar posibles hostilidades y no paralizó el dragado del río San Juan.
Max Suárez, subdirector de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, consideró que “el fallo no es lo más favorable que hubiéramos querido para el país”, porque a su juicio la Corte indicó que el caño entre el San Juan y Harbour Head debe mantenerse y además ordenó el despeje de militares o personal de seguridad en el sitio en litigio.
“La Corte no considera que este canal perjudica la soberanía costarricense”, indicó el académico costarricense a periodistas.
“La soberanía absoluta que Costa Rica tenía sobre esa región queda ahora en una soberanía absolutamente relativa, sujeta a los comunicados que Costa Rica tenga que estar haciendo a Nicaragua para enviar costarricenses civiles a vigilar que el humedal no sufra daño, cuando esos humedales, desde hace más de 25 años han sido reportados por Costa Rica a Ramsar como parte de su territorio”, añadió Suárez.
El politólogo Claudio Alpízar ha sido uno de los duros críticos al triunfalismo mostrado por el gobierno de la mandataria Laura Chinchilla, al asegurar que políticamente Costa Rica “perdió” con el fallo.
“Yo no estoy de acuerdo con que se vea como un triunfo por parte del Gobierno, esto apenas es un pequeño paso en este proceso. Desde el punto de vista legal sí podemos ver un triunfo, pues logramos posicionar las medidas, pero desde el aspecto político ganaron los nicaragüenses”, señaló.
Alpízar destaca que su país perdió porque la Corte no impidió el dragado en el río San Juan, el fondo del problema que originó todo este conflicto. Cataloga el fallo como un “empate” porque la decisión de despejar el área es con el fin de “calmar las aguas” entre ambos países.
Alpízar opina que hay un sinsabor entre los costarricenses porque un área que consideraban suya ahora es un sitio neutral y deberán esperar años para tratar de recuperarla.
OTRO QUE CONSIDERA QUE HUBO EMPATE
Otro que considera el fallo como “agridulce” es el analista Francisco Barahona, “tomando en cuenta que se gana en dos puntos, pero se pierde en otros dos. Por ejemplo, perdemos soberanía en Isla Calero (Harbour Head) y los nicaragüenses continúan con el dragado, esto como aspectos negativos”.
Los aspectos positivos que él considera son el despeje del pantano y el permiso para que civiles costarricenses ingresen al territorio para vigilar el ambiente.
El diputado del opositor Partido Acción Ciudadana, Claudio Monge, opinó que en “la parte ambiental sí mantenemos preocupaciones, es claro que era muy pretencioso esperar a que de una vez la Corte se pronunciara sobre el dragado en el río San Juan, en el territorio de Nicaragua, porque aunque eso tiene impactos ambientales, es un tema que debe probarse, que debe analizarse más a fondo, en el juicio de fondo y no en una resolución preliminar de este tipo”.
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