Aunque Ricardo Mayorga no entrará al salón de la fama de los mejores portados y con sus actitudes, más que representarnos, nos ha metido en vergüenza, estoy entre quienes desean que gane.
Sin embargo para prevalecer Mayorga tendrá que hacer algo más que agredir verbalmente a sus rivales antes de la pelea, aspecto en el que usualmente se impone, pero ha fallado a la hora de intercambiar golpes, que es cuando en realidad importa.
¿Cómo está Miguel Cotto, su rival del sábado? Vamos a descubrirlo a la hora de los bombazos en el ring. Hay quienes afirman que está intimidado porque no ha respondido a Ricardo con el voltaje alto. Más bien creo que ha guardado la compostura, mientras esquiva las provocaciones del nica.
Cotto no es un rival fácil o flojo como se ha insinuado. Se ha medido a los mejores pugilistas de esta época y su balance es mucho más favorable que el de Mayorga, quien ha perdido sus peleas más importantes. Cotto ha caído, pero ante Manny Pacquiao y Antonio Margarito.
Nacido en Long Island, Nueva York, pero criado en Caguas, Puerto Rico, Cotto es un púgil de 30 años y 35-2, con 28 KO. Representó a Puerto Rico en los Panamericano de Winnipeg en 1999 y las Olimpiadas de Sidney en el 2000. Además ganó medalla de plata en el Mundial Juvenil de Argentina en 1998.
Tres años después de su debut en el boxeo rentado en el 2001, se coronó campeón mundial al vencer al brasileño Kelson Pinto por el título welter junior de la OMB y realizó seis defensas exitosas, antes de saltar al peso welter, donde se deshizo de rivales como Zab Juda, Shane Mosley, Alfonso Gómez, DeMarcus Curley y Oktay Urkal.
Tropezó ante Margarito en el 2008, cuando su entrenador tiró la toalla en el round 11 para evitar una situación fatal, pero venció a Micheal Jenning para ceñirse la corona welter de la OMB, justo la que perdió con Pacquiao en noviembre del 2009. Y desde junio del 2010 es monarca superwelter AMB, título que expondrá ante Mayorga.
Cotto podrá no ser un astro, pero no ha sido un boxeador mediocre. Lo que pasa es que, montados sobre el deseo de que gane el nica, se tiende a subestimar al oponente y eso es un grave error en las valoraciones previas. Cotto no es ningún manco.
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