Un grupo de integrantes de la Juventud Sandinista cercó durante más de una hora la entrada principal de las instalaciones del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
Aunque los asistentes disfrazaron la presencia con supuestas intenciones de paz y reconciliación, al entonar canciones populares como Nicaragua Nicaragüita ante las cámaras de medios oficialistas, uno de los asistentes dijo que su presencia en ese lugar fue porque “no queremos injerencismo” en las próximas elecciones.
El grupo movilizó altoparlantes y entonó las canciones utilizadas por el partido de gobierno para sus celebraciones electoreras y uno de ellos hasta le entregó una flor a la presidenta de ese organismo, Vilma Núñez
“Esta es una serenata de amor”, le dijo uno de los jóvenes. Sin embargo, una vez que Núñez ingresó al local empezaron a asegurar ante los medios oficialistas que ella y el organismo que preside únicamente “defienden intereses particulares”.
- La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, criticó que el grupo de seguidores orteguistas haya recurrido a este tipo de manifestación, sitiándolos durante más de una hora, pese a la proximidad de ese local con la Secretaría del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), también residencia del presidente Daniel Ortega.
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La defensora de derechos humanos y su equipo prácticamente fueron emboscados por el grupo de jóvenes que esperó su ingreso casi al mediodía cuando regresaban al local tras asistir a la marcha promovida por diferentes expresiones organizativas que integran el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM), en ocasión del Día Internacional de la Mujer.
“Es lamentable una vez más la instrumentalización de la que está siendo objeto la juventud(…) definitivamente andan buscando cómo provocar, no toda la gente reacciona como reaccionamos nosotros y lo que andan buscando es un muerto. Ellos quieren un muerto para buscar cómo subirse sobre él y garantizarse definitivamente la reelección”, sostuvo Núñez.
“Yo lo considero una provocación, andan exponiendo a los muchachos, instrumentalizándolos. Nosotros no vamos a reaccionar con violencia (…) Pero tenemos derecho a trabajar en paz” , insistió Núñez.
El alto volumen de la música frente al Cenidh impedía a sus trabajadores realizar sus labores con normalidad. Posteriormente los medios oficialistas, como El 19, llegaron a afirmar que el funcionario del Cenidh, Gonzalo Carrión, “mostró intolerancia y hasta llegó a agredir verbalmente al periodista del Canal 4 de televisión, José Miguel Fonseca, a quien por más de dos minutos lo tomó del cuello para gritarle al oído”.
Lo que no dijeron es que Carrión únicamente le dijo: “Tenés un presidente ladrón y violador” en referencia al mandatario Daniel Ortega.
La defensora de derechos humanos relató que debió llamar en siete ocasiones a la Policía para pedir el retiro de los orteguistas.
Cuatro llamadas fueron al despacho de la directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera. Cabe destacar que desde el año pasado el Cenidh goza de vigilancia policial, a solicitud de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sin embargo los dos policías que normalmente resguardan la entrada tampoco fueron escuchados por sus superiores al informar los hechos.

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