Por Edgard Rodríguez
Si Ricardo Mayorga fuera tan explosivo sobre el ring como lo es ante un micrófono, entonces no habría agotado la fe y confianza que sus seguidores acostumbraban depositar en su boxeo huracanado.
Sin embargo, de frente al combate contra el puertorriqueño Miguel Cotto este sábado en Las Vegas, Nevada, con el cetro superwelter de la AMB en disputa, las dudas prevalecen sobre el optimismo a la hora de pronosticar un resultado sobre la pelea.
Mayorga, quien no solo no ha sido capaz de sobrevivir a su propio éxito, sino que se volvió su principal verdugo, intentará ante Cotto relanzar su carrera y regresar a planos cimeros en vez de conformarse con peleas de a centavo y en beneficio de púgiles jóvenes.
Ricardo no puede dejar pasar esta oportunidad. Vencer a Cotto lo trae de regreso a los escaparates de un mercado donde ha caído en gracia, más allá del encendido debate que siempre causa su verborrea. Pero necesita ganar. De otro modo, lo que diga carecerá de fundamento.
¿Cómo se visualiza la pelea? Imagino a un Mayorga saliendo desbocado como toro tras el torero, desde que suene la campana. Tratando de acorralar a su adversario, en busca de cualquier ángulo para soltar sus bombazos, en los que objetivamente están sus oportunidades de éxito.
Sin embargo, para que eso ocurra, es esencial una buena condición física y si Mayorga la ha conseguido o no, solo lo sabe el propio boxeador y quienes están cerca de él. Pero ahí radica la base para su éxito, en sus condiciones físicas, porque a estas alturas nadie espera un Mayorga aumentado y corregido.
Mayorga (29-7 y 23 KO) tiene chance de ofrecer una buena pelea ante Cotto (35-2 y 28 KO), que es un boxeador atraído por el intercambio de metralla y que ha edificado su carrera a base de poder y no propiamente sobre habilidades boxísticas y una técnica depurada, que es el tipo de peleador que hace deslucir aún más a Ricardo.
Tan golpeado está Cotto como el nica y los dos vienen de considerables pausas en sus carreras, pese a que hace unas semanas Mayorga peleó ante un Michael Walker. Pero además, ambos poseen una defensa agujereada y se han alejado de su mejor momento boxístico. Así que va a prevalecer el que tenga mejores condiciones físicas y esté dispuesto a arriesgar más.
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