No conocemos el ranking de los impactos deportivos en la historia de Río San Juan, pero no hay dudas que la victoria 2-1 sobre el Bóer el domingo debe estar en ese escalafón sentimental de los locales.
“Es un triunfo histórico. El primero en el beisbol superior. Los aficionados aún están hablando de eso y para ser honesto, en el dogout varios hasta lloramos”, revela Marvin Throneberry, mentor del equipo Bravos Defensores.
Pero no sólo se trata de la victoria, sino la forma como fue obtenida. Después de ser estrangulados por el pitcheo de Róger Marín, quien se colocó a dos outs del no hit no run, los Defensores se salieron del hoyo y ganaron.
“Nos parecía como que habíamos ganado el campeonato. La emoción fue enorme y creo que fue una alegría merecida por la manera como se ha peleado. Este equipo va a dar mucha batalla. Los muchachos tienen muchos deseos”, asegura.
Lo que le falta al equipo es técnica y en eso ha concentrado su mayor esfuerzo el mentor, que junto a Julio Moya y Julio Quiñónez trabajan sin descanso. Los jugadores vienen de las ligas campesinas y Mayor “A”, pero no están ni asustados ni acomplejados.
“Aquí hay futuro y los muchachos desean aprender. Vamos a realizar un trabajo muy decente”, aseguró el mánager Throneberry.
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