El sector comercial en la Zona Cuatro del municipio de Ciudad Sandino ha crecido considerablemente en los últimos años, por lo que el uso de carretones de caballo para el acarreo de cargas se ha convertido en el transporte más utilizado por la población para el traslado de artículos ferreteros, entre otros.
Sin embargo, este medio de transporte ha generado molestia entre algunos propietarios de establecimientos y peatones, ya que en plena vía pública permanecen esparcidos los excrementos y suciedades que dejan a su paso los animales, sin que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto.
Pedro Herrera, trabajador de un establecimiento de reparación de teléfonos celulares, señaló que este problema se sale de las manos cada vez más porque el hedor es insoportable y genera malestar entre sus clientes.
“Eso ya es demasiado. Todos los días pasan los carretoneros y donde se van estacionando ahí van dejando sus cochinadas los caballos. Yo creo que la alcaldía debería hacer algo. En otros departamentos, como Granada y Masaya, existe un control para evitar eso”, dijo Herrera.
La pobladora Marlin Gutiérrez Salinas, quien transita por esa calle comercial, comentó que había comprado diversos perecederos, pero temía que el hedor proveniente del estiércol de los caballos que permanecen a la salida de ese local pudiera contaminarle sus alimentos.
“Esto es una completa cochinada. Estamos en un municipio urbanizado, no es que no quiera que anden los carretoneros, pero deberían andar un saco o algo donde los animales se ensucien porque esto, además de dar mala imagen, también perjudica la salud”, refirió la pobladora.
NADIE ASUME RESPONSABILIDAD
Al ser consultados sobre las medidas que debe aplicar la municipalidad respecto a esta problemática, tanto los directivos del Departamento de Medio Ambiente como el de Transporte de la alcaldía de Ciudad Sandino, dijeron que no es de su competencia.
A pesar de estar consciente de este problema que data desde hace más de cinco años, según algunos pobladores consultados, el director del Departamento de Medio Ambiente, José Noé Ramírez, refirió que desde el año 2007 es a la Dirección de Regulación de Transporte de la municipalidad a quien le compete intervenir en ese asunto.
“Había una ordenanza municipal que facultaba al departamento de Ambiente para regir eso y nosotros habíamos hecho algunas disposiciones, pero después surgió otra normativa en la dirección de Transporte, por lo que nuestra competencia para controlar ese problema fue derogada porque no pueden haber dos disposiciones”, explicó el funcionario municipal.
No obstante, el directivo de Transporte Carlos Ordeñana sostuvo que la función de ese departamento es regir esos medios de transporte de carga, pero que el problema referido debe ser intervenido por los funcionarios del área de Medio Ambiente.
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