Con un testigo clave cuenta la cuarta delegación de Policía para esclarecer el crimen ocurrido la noche del jueves contra un vigilante que se encontraba cuidando un negocio en el barrio San Luis Sur.
La víctima esta vez fue José Tomás López Guevara, de 35 años, vigilante del taller Saballos, quien se convirtió en la tercera víctima de los delincuentes en esta semana.
El homicidio ocurrió a las 7:30 p.m. en las afueras del taller de repuestos Saballos. Según las investigaciones policiales, dos sujetos llegaron a robarle el arma al vigilante, pero ante la resistencia de este le propinaron un balazo en el tórax y huyeron en un taxi.
López fue llevado al Hospital Alemán Nicaragüense y lo prepararon para llevarlo a sala de operaciones, pero falleció por un taponamiento cardíaco, según el informe preliminar del forense.
Luego de cometer el crimen los dos delincuentes abordaron un taxi en los semáforos de Larreynaga.
La víctima tenía seis meses de trabajar para la empresa de vigilancia que lo asignó al lugar de la tragedia. En casa de López los parientes dijeron que tenía meses de estar buscando cómo cambiar de trabajo debido al peligro y la miseria de salarios que les dan.
UN TRABAJO DURO
Los guardas de seguridad para conseguir trabajo en empresas de vigilancia tienen que costear de su propia bolsa aproximadamente 900 córdobas en trámites de licencia de arma, portación, seminarios y capacitaciones.
A muchos de los vigilantes en las diferentes empresas no les pagan justamente sus horas extras y les atrasan los pagos varias quincenas y son mal vistos por los patrones debido a sus reclamos, dijeron algunos guardas de seguridad consternados por la noticia.
En esta semana la delincuencia le arrebató la vida a otros dos vigilantes cuando quisieron resistirse al robo de sus armas de reglamento.
Uno de los casos ocurrió en el barrio 19 de Febrero, otro en Laureles Sur. En este primer trimestre del 2011 han sido siete los vigilantes muertos.
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