CORRESPONSAL/MATAGALPA
Tras un kilométrico juicio en el que declararon más de 20 testigos, el titular del Juzgado Primero de Distrito Penal de Juicios de Matagalpa, Frank Rodríguez Alvarado declaró culpable a César José Dávila Escorcia por el delito de abuso sexual agravado en perjuicio de cuatro niñas del municipio de San Ramón.
Desde el principio, el caso tomó connotaciones políticas. A pesar de una reconocida trayectoria en el Frente Sandinista desde la etapa insurreccional a finales de la década del 70, Dávila ha sido un fuerte crítico de supuestos actos de corrupción en la Alcaldía de San Ramón, gobernada por el sandinismo desde 1979.
- El juicio contra César Dávila Escorcia, acusado por delitos sexuales en contra de cuatro niñas, inició poco después del mediodía del 21 de febrero recién pasado, pero fue suspendido a las 9:00 p.m. y continuó cuatro días después.
Horas más tarde, la mañana de este viernes, fue la audiencia de debate de la pena. La Fiscalía pidió la pena máxima de 12 años por cada delito, lo que equivaldría a 48 años de prisión.
En tanto, el defensor Óscar Díaz dijo que el caso “tendría que aplicarse la excepción a la norma porque todo redunda en un solo hecho”.
Tras los alegatos de las partes, se programó la audiencia de notificación de sentencia para el próximo 9 de marzo.
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Tanto el procesado como sus familiares sostienen que las acusaciones fueron por “manipulaciones políticas” en represalia a las denuncias de Dávila, las cuales involucran a una funcionaria de la Alcaldía, quien es abuela de una de las niñas supuestamente abusadas.
Sin embargo, en su resolución emitida en la madrugada de este viernes, el juez Rodríguez, de filiación sandinista, declaró que “nadie me ha hecho una sola llamada para decirme ‘pégalo’ a César”.
Dávila, de 50 años, inicialmente enfrentó tres procesos distintos: una por violación en perjuicio de una niña de 8 años; otra por abusos sexuales en contra de dos niñas de 6 y 9 años y una más por abusos sexuales en contra de una niña de 4, sin embargo, en audiencias especiales las causas fueron acumuladas.
Las acusaciones interpuestas por la Fiscalía coincidían al señalar que en la tarde del 24 de noviembre del año recién pasado, las niñas estaban jugando en el corredor de la casa de Dávila en el barrio La Cruz de la ciudad de San Ramón y el procesado supuestamente las habría llamado para que entraran a la sala de la vivienda, procediendo después a abusarlas.
Dávila testificó en la última sesión negando los cargos imputados por la Fiscalía y entre otras cosas mantuvo que por sus múltiples oficios, la mayoría en servicios voluntarios, permanecía muy poco tiempo en su casa, añadiendo que ese día hizo algunas diligencias en la sede de una cooperativa y en la Alcaldía de San Ramón y posteriormente viajó a varias comunidades de la comarca Yasica Sur, regresando tarde a su vivienda.
LOS NIÑOS NO MIENTEN, ASEGURA JUDICIAL
En su resolución, el juez reconoció que basó su resolución en las declaraciones de las niñas presuntamente abusadas, porque estima que “está demostrado científicamente que los niños, cuando se trata de asuntos de naturaleza sexual, en lo que no tienen experiencia, siempre en un 98 por ciento están diciendo siempre la verdad ( )”.
Por su parte Óscar Daniel Díaz, defensor de Dávila, estimó que la decisión de Rodríguez “es inapropiada de conformidad con las pruebas evacuadas, totalmente desproporcional y alejada de la realidad de los hechos que se le aportaron de forma objetiva por la defensa y considero que el Ministerio Público no ha demostrado los hechos acusados”.
“Si el forense no le probó nada, ¿debería creerle a las supuestas víctimas? A mi criterio no, porque esa contradicción arroja una duda razonable y no la certeza. Certeza es que lo que dijo el testigo tenga respaldo en la prueba científica y eso no sucedió en este caso”, agregó Díaz, indicando que apelará la resolución.
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