Cuando Lauren Lawson y Priscilla Ferrufino, primera y segunda finalista de Miss Nicaragua 2011 respectivamente, decidieron participar en el certamen, residían en Miami, Estados Unidos.
Lawson se fue a vivir allá cuando tenía 16 años y Ferrufino tan solo tenía 5.
Ambas deseaban fuertemente ser la ganadora, pero además traían consigo un deseo que pretenden realizar en conjunto.
Durante los dos meses de convivencia ambas ganaron confianza y se contaron una a la otra las ideas y proyectos que tenían en mente al ganar la preciada corona.
Ferrufino, de ojos azules, tez blanca y alta, logró quitarse de encima la pena que le causaba hablar frente a las cámaras.
Lawson quien tiene los ojos de color verde claro y una personalidad extrovertida, comenta que una de las cosas que más la emocionó durante el concurso fue el apoyo que recibió de muchas personas.
Luego de saber el resultado final, ambas se dieron cuenta que no necesitaban portar una corona para lograr lo que pretendían desde un inicio.
Generalmente cuando se les pregunta a las candidatas a Miss Nicaragua ¿qué harían luego de ganar?, a través de los años hemos escuchado frases como: “ayudar a los niños necesitados” o “contribuir a que las mujeres tengamos más oportunidades en espacios públicos”, frases como esas se quedan como simples frases y no se llega al hecho.
Pero es lo que precisamente Lauren y Priscilla quieren evitar. “No necesito tener la corona en mi cabeza para trabajar por lo que me propuse”, dice Ferrufino.
“Creo que Dios sabe por qué hace las cosas, si hubiera ganado creo que no hubiera tenido el tiempo de hacer lo que quiero por la sociedad”.
PROYECTO EN MARCHA
Pero ¿qué es lo que harán estas dos bellas jóvenes?
La primera finalista comenta que se dio cuenta que no podría hacer el proyecto que tiene en mente sola, es por eso que decidió unirse a Ferrufino para así obtener resultados palpables.
Aunque el proyecto aún no tiene nombre, las ideas van surgiendo y cada vez se materializan.
“Estamos estudiando las necesidades de cada ciudad de Nicaragua para evaluar en qué podríamos ayudarles”, expresa Ferrufino.
“El primer proyecto que tenemos es producir un fashion show en conjunto con la tienda Jacqueline Genie para recaudar fondos, luego comprar comida, gustitos como galletas o ropa, lo que necesiten y darles una mañana o tarde amena a los ancianitos en Boaco”, comenta Lawson.
Róger Guevara quien lleva las relaciones públicas de ambas, explicó que este proyecto es una excelente manera de ayudar en algo a las personas que lo necesitan. El proyecto no solo se enfocará en los ancianos, sino irá en dependencia de las necesidades que vayan observando las finalistas a Miss Nicaragua.
“No queremos hacer este trabajo simplemente porque somos las finalistas, lo hacemos por interés personal, como Lauren y Priscilla que hacían actividades similares para ayudar a la comunidad en donde vivíamos en Miami, por separado”, explica Lawson.
Pero el hecho de que sean finalistas del concurso de belleza más importante del país es algo que no pueden obviar y es lo que aprovecharán para darse a conocer y así obtener más ayuda de las personas que quieran apoyar.
Las beldades están emocionadas en el proyecto, demostrarán que no solo tienen un cuerpo escultural y un bello rostro, sino que se quedarán en Nicaragua, dejando atrás sus trabajos y vida que habían construido en Miami para lograr el objetivo de conocer más de Nicaragua y llevarles un poco de solidaridad, alegría y ayuda a los necesitados.
“Antes del certamen, trabajaba como maquillista en una tienda. Me gustaba participar en la comunidad de diferente maneras, como haciendo actividades con adolescentes”, cuenta Ferrufino.
Por su parte, Lawson lo que más extraña es su trabajo en una clínica. “Extraño tener contacto con las personas”.
Ambas afirman que no tienen el objetivo de demostrar que no solo son una cara bonita, sino el de aportar en la sociedad de alguna manera.
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