Las microfinancieras de Nicaragua enfrentan una fuerte presión para lograr recuperar las líneas de crédito de sus tradicionales proveedores externos, pues temen quedar en las manos de Alba-Caruna que ya está actuando como fondeador interno con capital de la cooperación venezolana.
Las consecuencias que traería a todo el sistema de microfinanzas el depender del dinero que está ofreciendo Alba-Caruna es que las tasas de interés con que se presta a los pequeños productores y empresarios se elevarían por encima del costo actual.
De acuerdo con las estadísticas de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), las tasas promedio que se cobran actualmente entre los diferentes sectores productivos oscilan entre el 12 y 48 por ciento de interés anual.
TASA DE INTERÉS SE ELEVARÍA
Pero estas tasas de interés se elevarían en un promedio de 4 y 5 puntos porcentuales ante el costo que les representaría aceptar el dinero que ofrece actualmente Alba-Caruna, que actúa como un banco de segundo piso.
El interés que cobra Alba-Caruna es del 16 por ciento por el dinero que presta a las microfinancieras.
“Ese es un crédito caro (…) A su vez esa tasa vuelve muy caro el microcrédito en el país”, afirma Alfredo Alaniz, director ejecutivo de Asomif.
Hasta el momento solo se reporta de dos microfinancieras que han adquirido fondos por unos 100 mil dólares cada una.
- Como parte de la negociación sobre la sexta reunión del programa de Servicio de Crédito Ampliado (SCA), con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el gobierno pretende que se le conceda hasta agosto para tener aprobada la Ley de fomento al microcrédito.
Dicha ley no sólo deberá regular al sector de microfinanzas, sino también abarcar a las cooperativas de ahorro y crédito.
El FMI tiene como objetivo, según refleja la Carta de Intención y el Memorandum de Entendimiento suscrito por Nicaragua, frenar la manera discrecional en que los fondos de la cooperación petrolera con Venezuela son utilizados, especialmente por el riesgo macroeconómico que tienen.
Precisamente entre las observaciones del director ejecutivo del FMI al aprobar la extensión del programa a Nicaragua dejó entre las condiciones que el gobierno debe transparentar todos los flujos de la cooperación externa, que incluya su uso y el manejo sobre la banca privada.
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Sin embargo, el sector está necesitando identificar nuevas fuentes de financiamiento al tener cortadas la mayoría, lo cual es efecto tanto de la crisis económica que enfrentaron en 2008-2009, como la inestabilidad interna que se les creó por el grupo de productores deudores conocido como Movimiento No Pago, alentados por el presidente Daniel Ortega.
INTERESES DE FONDEADORES EXTERNOS SON BAJOS EN RELACIÓN CON ALBA-CARUNA
De acuerdo con Alaniz, las líneas de crédito de los fondeadores externos se les redujo en 80 millones de dólares en dos años.
Refiere que cuando obtenían ese dinero era a una tasa de interés del 9.5 por ciento anual. Pero actualmente el dinero al que pueden acceder de los proveedores externos es al 12 y 12.5 por ciento en promedio.
Con ese margen, explica Alaniz, en el caso del préstamo agropecuario al productor le llega con un interés de entre un 12 y 18 por ciento anual, siendo las tasas más bajas que otorgan las financieras.
En el sector servicio y de la pequeña industria el interés es entre el 20 y 30 por ciento anual, siendo el del sector comercio el más caro por cuanto el crédito es colocado con tasas entre un 30 y 48 por ciento anual.
DINERO DEL ALBAPROVOCARÍA MÁS ALZA
Alba-Caruna ha multiplicado su capital desde que maneja fondos del acuerdo petrolero entre los presidentes de Venezuela Hugo Chávez y el nicaragüense Daniel Ortega.
Para este año la cooperativa supuesta de ahorro y crédito tiene capacidad para colocar 8,700 millones de córdobas en los distintos negocios que impulsa, siendo uno de los nuevos su incursión como fondeador privado de las microfinancieras.
El director ejecutivo de Asomif considera que el sector enfrenta un gran riesgo en quedar dependiendo de Alba-Caruna como principal opción para obtener recursos y proveer de préstamos al sector de la pequeña y mediana empresa agro, comercial y de servicios.
“Si tuviéramos que reponer esos 80 millones (de dólares) al 16 por ciento de interés, estaríamos hablando de 7 puntos porcentuales más caro de las líneas que se nos fueron”, sostiene Alaniz. Explica que ese margen elevaría a su vez los costos de operatividad de las microfinancieras.
“Ninguna institución que trabaja en microcrédito muy difícilmente puede colocarlos con tasas de menos del 10 por ciento de margen operativo, al cual se le debe sumar el costo del dinero que adquiere, que en este caso sería 4 o 5 puntos con la tasa que presta Caruna”, dijo.
GOBIERNO FOMENTA USURA
Aún con la escasez de fondos de proveedores externos, Alaniz considera que Alba-Caruna no logrará colocar mucho dinero entre las microfinancieras cobrando una tasa del 16 por ciento. “La razón es que tendrías que elevar la tasa promedio de los clientes en una suma que los golpearía”, asegura.
Sin embargo Alba-Caruna, que es manejada discrecionalmente por el gobierno de Ortega, al expandir sus negocios al sector de microcrédito estaría fomentando la usura en contra de los pequeños productores.
La alternativa que encuentra Asomif para no tener que depender de Alba-Caruna es que no se retrase la aprobación del marco de regulación al sistema de microcrédito, donde “se establezcan las reglas claras” para que se le devuelva la confianza a los fondeadores externos en que el dinero que destinen a Nicaragua estará protegido.
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