El humo de las cocinas de leña es la segunda amenaza más grande para los pulmones después del cigarrillo, y si el fuego es encendido con algún plástico, el peligro es tan alto como fumarse un cigarro o sentarse junto a un fumador.
Así lo advierte el médico internista Neri Olivas. Esto se debe, según el especialista, a que los cigarrillos contienen químicos que, al encenderse, producen nitrosamina, una sustancia capaz de producir cáncer y que también se forma cuando se quema plástico, papel con impresiones gráficas e incluso la carne cuando se pasa de asada.
Pero no es necesario que la leña sea encendida con plástico para ser letal. El humo que desprende mata paulatinamente al que lo respira, y es efectivo porque uno no ve venir la muerte.
“Va paulatinamente afectando la salud. Uno siente que está mal de la garganta, se aparta, respira, se siente mejor, pero el humo no sale… es como el licor, la sirrosis”, advierte la doctora Ivette Pilarte, presidenta de la Asociación Médica Nicaragüense.
ALTA INCIDENCIA EN MUJERES
“La gente tiene que poner su barba en remojo. Inhalamos el dióxido de carbono y no sale de nuestro cuerpo. No hay forma de recuperar el pulmón, ni siquiera con un trasplante”, advierte Pilarte.
La amenaza del humo es seria, según Olivas, ya que en diferentes estudios realizados en comunidades rurales de León, Matagalpa y Jinotega, el 70 por ciento de las mujeres mayores de 60 años de edad que cocinaban con leña tenían algún tipo de Enferdad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
El médico dejó claro que estos estudios no se pueden aplicar para todo el país, pero indicó que el humo de la leña es el segundo causante de EPOC a nivel nacional después del cigarro.
Cabe mencionar que en Nicaragua el 29 por ciento de la gente es fumadora, según datos de Olivas, pero casi uno de cada dos nicaragüenses consumen alimentos cocinados con leña.
LEÑERO PASIVO
Lo peor, según Pilarte, es que quienes fuman y cocinan con leña probablemente no mueran, y sean sus vecinos los que terminen en el cementerio.
“La gente debería tener miedo a cocinar con leña. Pero al que cocina con leña nunca le dio una alteración, pero al vecino sí”, comenta la doctora.
Para Pilarte, la clave está en hacer conciencia para pasar de una medicina curativa a una preventiva. En este caso, si no se puede abandonar la leña, utilizar cocinas eficientes, ya que la salud no sólo es responsabilidad del Estado, sino sobre todo de la población.
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