Por Andrea Rodríguez
LA HABANA/AP
Un tribunal cubano comenzó este viernes al juicio oral contra el estadounidense Alan Gross, acusado de actos que dañan la integridad del Estado isleño, un proceso que enfocará los reflectores hacia las tensas relaciones entre La Habana y Washington.
Las autoridades de la isla no ofrecieron detalles sobre el proceso, salvo una reciente nota en la que informaron que la Fiscalía pidió 20 años de cárcel para el estadounidense, encarcelado el 3 de diciembre de 2009.
Un comunicado de la Cancillería informó ayer que el Tribunal Provincial decidió que el juicio se desarrollará «sin acceso a la prensa extranjera», aunque funcionarios estadounidenses y la familia del imputado, podrán asistir.
La esposa de Gross, Judy, y su abogado Peter J. Kahn llegaron a pie al tribunal que funciona en una antigua mansión del alguna vez próspero barrio 10 de Octubre de La Habana. Funcionarios consulares estadounidenses también arribaron a la corte para seguir el proceso como observadores. Ninguno de ellos habló con los periodistas, que fueron ubicados al otro lado de la calle.
El norteamericano, de 61 años, llegó a Cuba con equipos de telecomunicaciones ilegales a nombre de Development Associates International (DAI), una agencia que presta servicios al Departamento de Estado para implementar programas de apoyo a la democracia y que la isla suele denunciar como una pantalla para financiar actividades antigubernamentales.
Según la DAI, la infraestructura que trajo el contratista era para la comunidad judía de Cuba, pero líderes de asociaciones hebreas negaron la información.
La portavoz de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en la isla, Gloria Berbena, indicó a la AP que Gross recibió su visita consular el martes.
Washington reclamó la libertad de su contratista y aseguró que el caso es un impedimento para la mejora de las relaciones bilaterales. Cuba, por su parte, puso a Gross como ejemplo de que Estados Unidos no deja de inmiscuirse en sus asuntos internos.
«Si ellos lo condenan a 20 años y después lo ponen en la prisión… pienso que tendrá un efecto muy perjudicial sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos» dijo a la AP Wayne Smith, un antiguo diplomático estadounidense que se desempeñó en la isla y miembro del Centro de Política Internacional con sede en Washington.
Smith y otros analistas no descartan que tras el juicio y el fallo correspondiente, las autoridades opten por enviar a Gross a su país debido a su edad.
«No creo que el gobierno cubano esté interesado en tenerlo en la cárcel por largo tiempo», manifestó a la AP, Phil Peters, un experto del Lexington Institute, con sede en Virginia.