AGENCIAS
Los países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) suspendieron ayer a Libia del Consejo de Derechos Humanos del organismo, en una nueva decisión internacional para suprimir la violenta represión del régimen de Muamar Gadafi contra los manifestantes opositores.
La Asamblea General de la ONU votó por consenso sobre la recomendación del Consejo, de suspender a Libia de ese grupo, por cometer “violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos”.
La resolución, auspiciada por países árabes y africanos, también expresó una “preocupación profunda” por la situación de los derechos humanos en el país norafricano.
La votación no significa el retiro permanente de Libia del consejo, pero impide su participación hasta que la Asamblea General determine restablecer la plena presencia del país.
- Venezuela, Cuba y Nicaragua se desmarcaron ayer de la condena mayoritaria que expresó América Latina en el seno de las Naciones Unidas a la brutal represión por parte del régimen de Muamar Gadafi a las protestas populares.
“Confiamos en la capacidad y sabiduría del pueblo libio y de su liderazgo encabezado por Gadafi para resolver sus problemas internos y encontrar una solución pacífica de manera soberana, sin injerencias, sin dobles raseros, sin intervenciones militares extranjeras de ningún tipo y bajo ninguna justificación”, afirmó.
El embajador de Colombia en la ONU, Néstor Osorio, criticó la posición radical del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y de Venezuela, Hugo Chávez, quienes mostraron su apoyo a Gadafi, condenado por la comunidad internacional.
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El Consejo de Seguridad, en una reunión de emergencia durante el fin de semana, le impuso a Gadafi, su familia y principales allegados un embargo de armas, una prohibición de viajes y un congelamiento de activos.
BUQUES DE GUERRA DE EE.UU.
Sumado a la resolución de la ONU, ayer el gobierno de Estados Unidos envió a Libia dos buques de guerra (el “Kearsarge” y el “Ponce”) con unos 2,000 marines, que entraron en el Mediterráneo con la misión de ayudar en las operaciones humanitarias y de evacuación, según el Pentágono.
“He enviado dos barcos de la Marina hacia el mar Mediterráneo, a donde llegarán (…) para reforzar la capacidad de evacuación y respuesta humanitaria”, anunció el secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, en una conferencia de prensa en la que subrayó que el Gobierno está estudiando nuevas acciones militares.
El anuncio se suma al que hizo ayer el primer ministro canadiense, Stephen Harper, de que enviará hoy al Mediterráneo la fragata HMCS Charlottetown, dotada con 240 marineros y un helicóptero, tras mantener con el presidente de EE.UU., Barack Obama, una conversación telefónica para coordinar su respuesta a la crisis en Libia.
El Pentágono está estudiando “con extrema cautela” la posibilidad de emprender acciones militares contra el régimen de Gadafi, ya que cualquier decisión puede tener “importantes consecuencias” en la región y en las operaciones de combate en Afganistán.
La posibilidad de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, aprobada ayer “simbólicamente” por el Senado de EE.UU., entraría dentro de esas decisiones complejas, pero es improbable que pueda efectuarse de forma inmediata.
NO HAY ACUERDO SOBRE INTERVENCIÓN MILITAR
De momento, Estados Unidos y la OTAN no alcanzaron un acuerdo sobre una intervención militar en Libia y consideraron que la imposición de una zona de exclusión aérea “sería extraordinariamente” compleja.
“No hay unanimidad en la OTAN para el uso de la fuerza”, manifestó Gates junto al jefe de Estado Mayor estadounidense Mike Mullen.
La imposición de una zona de exclusión aérea requeriría la destrucción previa de los sistemas de defensa antiaérea libios, advirtió el general estadounidense James Mattis.
Francia aclaró que “no habrá ninguna intervención militar sin mandato claro de Naciones Unidas”. Pero el ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, estima que la creación de una zona de exclusión aérea no necesita obligatoriamente luz verde de la ONU.
300 MUERTOS ENEL ESTE DE LIBIA
Desde el pasado 15 de febrero, Libia es escenario de protestas y levantamientos que reclaman la salida de Gadafi, quien se muestra desafiante ante su eventual salida del poder, aunque su régimen sólo controla algunas zonas del oeste cerca de Trípoli, y ha perdido a manos de la oposición campos clave del petróleo.
Fuentes médicas revelaron ayer que más de 300 personas han muerto en las principales ciudades del este de Libia en las últimas dos semanas como consecuencia de la represión de las fuerzas de seguridad hacia los manifestantes contrarios al líder libio.
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