La Fiscalía promovió un conversatorio entre los jefes departamentales del país, a fin de unificar criterios entre estos para la implementación de la Ley 735, Ley Contra el Crimen Organizado, así como de su reglamento.
El fiscal Javier Morazán, a cargo de la Unidad Anticorrupción y contra el Crimen Organizado, destacó como novedosas las nuevas figuras que aparecen con la nueva ley, como los agentes encubiertos, sistema de protección a testigos, la entrega vigilada, la entrega controlada e intervenciones de telecomunicaciones, entre otros.
También la ley permitirá a las instituciones estatales perseguir una serie de delitos establecidos en el artículo tres de la misma, entre los que Morazán mencionó: narcotráfico, lavado de dinero, corrupción pública, terrorismo, tráfico de personas.
En el caso de los agentes encubiertos, Morazán explicó que podrán funcionar a través de los órganos de la Policía Nacional y el Ejército. Y serán autorizados únicamente por las máximas autoridades de ambas instituciones.
Los agentes encubiertos podrán ocultar su identidad para poder penetrar en las organizaciones delictivas, “con el fin de conocer información sobre operaciones que efectúan, así como sobre sus contactos, rutas, modus operandi (…), cuáles son las actividades que están en marcha, cuáles son los resultados, cuáles son sus movimientos, cuáles son las personas involucradas”, explicó Morazán.
Morazán valoró la implementación de la ley como un importante avance del país, porque en caso de un funcionario corrupto o de una organización criminal, “cuando entre un nuevo personaje a esta organización, ellos no van a saber si se trata de una persona más que quiere ser parte de la organización para obtener un lucro, o se trata de una persona que pueda entrar a la organización para su desarticulación”.
El tema de los agentes encubiertos alcanzó connotación en el país a mediados de julio del 2007, cuando en un tiroteo en el que aparentemente participaron tumbadores de droga falleció el agente de la Policía Rómulo García. El caso ocurrido en Rivas llevó en ese momento a la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, a reconocer la utilización de los agentes encubiertos.
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