Habitantes tratan de rescatar lo más que puedan de sus enseres en Valle de las Flores, una de las zonas más afectadas por el deslave del domingo, del que no se registran fallecidos. LA PRENSA/AFP/AIZAR RALDES

Miles han perdido todo en escombros

“Lo he perdido todo, estoy en la calle, con mis cuatro hijos, mi mamá enferma y una sobrinita huérfana”, relata llorando Asunta Escalera, en Santa Rosa, una de las zonas más afectadas por un alud que destruyó 400 predios y obligó a la evacuación de unos 5,000 habitantes.

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  • El presidente boliviano Evo Morales consideró ayer en rueda de prensa que el alud de tierra que afectó el domingo a unas 5,000 personas y a 400 viviendas en La Paz se asemeja a un terremoto por la magnitud del siniestro que, sin embargo, no arrojó víctimas fatales.
“Este tema del deslizamiento es como un terremoto”, dijo Morales tras una reunión en la que se coordinó actividades de socorro con el Gobierno central, las alcaldías de La Paz y El Alto y la Gobernación de La Paz.

Morales visitó ayer uno de los campamentos montado en una escuela, al que llevó cinco toneladas de alimentos, frazadas, colchonetas y material de apoyo para los damnificados.

En un discurso, interrumpido en varias ocasiones por gritos y reclamos de los vecinos, Morales prometió que entregará viviendas a las familias afectadas, pero les pidió que se organicen para evitar que terceros “se aprovechen” de la situación.

No obstante, reconoció que en La Paz, donde el 60 por ciento de los suelos es inestable, ya no hay espacios disponibles para la construcción, por lo que ofreció las viviendas en las afueras de la ciudad y en la vecina de El Alto.

“Una de las necesidades es el tema agua”, cuyo suministro está siendo fuertemente racionado en algunas zonas, señaló Morales. Para el aprovisionamiento de agua Morales pidió un “plan de emergencia para una acción” hasta que se pueda reparar la tubería que suministra del líquido a varias zonas del exclusivo barrio sur de La Paz.

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LA PAZ/AFP

“Lo he perdido todo, estoy en la calle, con mis cuatro hijos, mi mamá enferma y una sobrinita huérfana”, relata llorando Asunta Escalera, en Santa Rosa, una de las zonas más afectadas por un alud que destruyó 400 predios y obligó a la evacuación de unos 5,000 habitantes.

Ella vivía como inquilina en la barriada pobre de Santa Rosa, uno de los ochos barrios afectados por un derrumbe el domingo en la madrugada, en la ladera este de la sede de gobierno de Bolivia.

“Estamos aquí con nuestra ropa nomás”, señala la mujer, en medio de inconsolable llanto, desesperada, sin saber qué hacer ni a dónde ir. “Estamos durmiendo (a la intemperie) y no tenemos con qué taparnos”, dice la mujer de unos 45 años y desempleada.

Santa Rosa, Valle de las Flores, Kupini II, Cervecería y Callapa son las áreas más afectadas por el alud, que hasta la fecha no ha dejado víctimas. Unas 5,000 personas lograron abandonar o fueron evacuadas antes del desastre, según un reciente balance de la alcaldía.

Las autoridades no han proporcionado un censo sobre el total de habitantes en la ladera y de momento tampoco reportan desaparecidos o heridos.

El siniestro se produjo a causa de las lluvias que activaron una falla geológica en la zona. “Este deslizamiento se produjo antes de 1930. Se desactivó, quedó totalmente inactivo y súbitamente se activó entre este viernes y sábado último y esto fue lo que provocó el megadeslizamiento”, aseguró la alcaldía en un comunicado refiriéndose a la falla del terreno.

Lo que antes eran barrios con calles empedradas, avenidas asfaltadas, luz eléctrica ahora son un montón de barro, tierra y piedras, con restos de casas que sobresalen, en unas zonas que parecieran haber sido azotadas por un gran terremoto. Las casas desplomadas eran principalmente de adobe, aunque la tierra también arrasó las de ladrillo, con cimiento de hormigón.

La avenida Max Fernández, una ruta asfaltada de dos vías, quedó casi intransitable, lo que ha impedido la circulación de camiones para evacuar los bienes de los afectados.

Dos camiones de alto tonelaje quedaron atrapados, sin ninguna posibilidad de desplazarse.

Las familias afectadas aún tratan de rescatar lo poco que aparece sobre la superficie: ropa, muebles, equipos de sonido o electrodomésticos. También intentan llevarse techos de zinc fundido, puertas y hasta ventanas de madera.

“Estamos así como (usted) nos ve, paraditos, hemos perdido todo, ha sido tan violento el deslizamiento que sólo nos ha dado tiempo para salir corriendo”, relata por su lado el dirigente vecinal José Antonio Azero, quien clama por ayuda.

“No sabemos dónde está la alcaldía, bomberos o defensa civil, nos sentimos huérfanos”, señala el hombre quien también asegura que perdió su casa y todos sus bienes.

La Defensa Civil, el Ejército y la Alcaldía no ha llegado por igual a todos los barrios afectados. Unos han recibido ayuda, como Kupini II o Callapa, pero otros como Valle de las Flores y Santa Rosa tienen una escasísima presencia de la policía de Bomberos, con unos 25 efectivos.

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“Esto parece un sismo, no parece causado de la lluvia, es de magnitud este desmoronamiento”, dice el anciano Humberto Bejarano, quien ayuda a su hijo y a su nuera a rescatar los pocos bienes que aún le quedan en Valle de las Flores. Con su dedo señala lo que le quedó: una mesa, unas cuantas sillas y algo de ropa.

El problema está latente en estos barrios donde aún se puede sentir que la tierra se mueve y que algunos peñascos amenazan con desplomarse.

Además de los 5,000 afectados, el alud destruyó unos 400 predios y dejó rajaduras y daños menores a otras 400 más.

Las intensas lluvias de las últimas semanas en Bolivia han provocado desbordes de ríos, inundaciones y la pérdida de plantaciones y ganado, además de dejar unas 15,000 personas afectadas y al menos 20 muertos en todo el país.

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