TOBRUK, LIBIA/ AFP
El líder libio Muamar Gadafi se hallaba ayer asediado por una rebelión que controlaba el este del país y por la presión internacional para que se abstenga de desencadenar un nuevo baño de sangre para salvar a su régimen.
La insurrección, que desde hace una semana inició en Trípoli, parecía sólidamente implantada en Cirenaica, una región que representa aproximadamente un tercio de Libia y dispone de abundantes recursos petroleros.
En la zona se avistan rebeldes armados y soldados que se sumaron a la causa de los insurgentes en la carretera que va de la frontera egipcia a Tobruk (a 150 kilómetros al oeste).
“Cirenaica no está más bajo el control del Gobierno libio y hay enfrentamientos y violencia en todo el país”, dijo en Roma el canciller italiano, Franco Frattini.
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) elevó ayer el número de muertos hasta los 640, más del doble de los reconocidos oficialmente (300 muertos), aunque el miembro libio de la Corte Penal Internacional (CPI), Sayed al Shanuka, habló de más de 10,000.
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- Un periodista británico informó que cubanos y europeos orientales están pilotando algunos de los aviones y helicópteros desplegados en Libia para aplastar la revuelta contra Muamar Gadafi, que ha gobernado al país durante 42 años.
Miles es un periodista que se especializa en el Medio Oriente. Editor de una revista de medios de comunicación publicada por la Universidad Americana en El Cairo, nació en Arabia Saudita y se educó en Libia.
“La información es irregular, pues las redes de comunicación no están funcionando, pero todos los informes desde Libia indican que, después de 42 años en el poder, al coronel Gadafi le ha llegado su hora. Las tribus están dirigiéndose hacia la capital en masa, los soldados que aún respaldan al régimen están tratando de detenerlas, y la violencia está escalando”, escribió Miles en su espacio el lunes.
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Las cifras podrían verse sin embargo superadas rápidamente si Gadafi, de 68 años, en el poder desde 1969, cumple su promesa de “luchar hasta la muerte”. El “Guía de la revolución” ordenó el martes aplastar la rebelión y llamó a sus seguidores a salir ayer a las calles para expresarle su apoyo y “capturar a las ratas” que buscan derribar a la “Jamahiriya” (república de masas) Árabe Popular y Socialista.

Contrario a lo anterior, el dimitido ministro de Justicia libio, Mustafa Abdel Yalil, aseguró que la zona oriental del país “ha sido liberada totalmente del control” de Gadafi. Según Yalil, los jóvenes revolucionarios en Al Baida han detenido al menos a 400 mercenarios de Chad y Níger, a la par que comités locales (de los detractores) protegen las propiedades públicas y privadas en la zona oriental del país.
Yalil dijo tener “la prueba de que Gadafi dio la orden” de atentar en 1998 contra un avión de la Pan Am sobre Lockerbie, en Escocia, que causó 270 muertos.
Paralelamente, oficiales del Ejército de Al Yabal al Ajdar (capital Al Baida, noroeste) anunciaron que se han unido a la revolución.
Al Yazira mostró además imágenes de habitantes de la ciudad de Bengasi que celebraban con canciones y fuegos artificiales lo que llamaban la liberación de esta ciudad de los seguidores del régimen de Gadafi y de los mercenarios.
HIJA DE GADAFI NIEGA QUE ABANDONÓ El PAÍS
Por otra parte, ayer, Aisha, hija del dirigente libio Muamar Gadafi, desmintió en la televisión estatal las informaciones difundidas por televisiones árabes según las cuales había abandonado el país. Las Naciones Unidas, que han condenado la violencia en Libia, pusieron fin a la función de embajadora de buena voluntad de Aisha Gadafi por los acontecimientos trágicos en Libia, dijo ayer un portavoz.
REPRESIÓN ESCANDALOSA
El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien hasta ayer se refirió a la crisis en Libia, declaró que la represión armada y el baño de sangre son “escandalosos” y señaló que los responsables de la violencia deben ser “responsabilizados” por sus actos.
“El sufrimiento y el baño de sangre es escandaloso e inaceptable”, dijo Obama desde la Casa Blanca. “Y también lo son las amenazas y órdenes de disparar a manifestantes pacíficos y seguir castigando al pueblo de Libia”.
Estados Unidos y la Unión Europea consideran una serie de sanciones contra la represión en el país del norte de África.
ÉXODO MASIVO
La violencia y el caos de los últimos días han generado el temor a un éxodo de “proporciones bíblicas” desde Libia hacia los países de la Unión Europea (UE), donde según la agencia de Fronteras Exteriores (Frontex) pueden llegar entre 500,000 y 1.5 millones de personas a causa de las revueltas en el norte de África.
Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), hay un flujo regular de personas procedentes de Libia hacia la frontera con Túnez, donde se calcula que en los últimos días han llegado unos 6,000 tunecinos que vivían en Libia.
Mientras, los gobiernos occidentales se aprestan a repatriar a sus ciudadanos, por vía aérea o marítima; Francia y Rusia ya han comenzado las repatriaciones. La UE en bloque, EE.UU. y China han anunciado que lo harán con la menor dilación posible.

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