Tras la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC), con Chile, tanto los empresarios y Gobierno de Nicaragua ambicionan atraer capital chileno dirigido, especialmente, al sector de la agroindustria.
Finalmente ayer se realizó la rúbrica del Protocolo Bilateral Nicaragua-Chile al TLC entre Centroamérica y Chile, tras lo cual sólo queda pendiente que los parlamentos de cada nación lo ratifiquen para que entre en vigencia.
De acuerdo con Roberto Brenes, gerente general del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), se espera que el tratado dinamice la atracción de inversiones chilenas.
“Estamos apuntando al área de la agroindustria, por ejemplo en yuca, en el envasado de frutas y vegetales, donde nosotros somos incipientes aún… que vengan inversionistas interesados en dar ese valor agregado”, refirió Brenes.
Para Brenes y el Ministro de Fomento, Industria y Comercio de Nicaragua, Orlando Solórzano, el tratado ofrece el marco jurídico claro que requieren todos los inversionistas para asegurar su capital.
El Embajador de Chile en Managua, Hernán Mena Taboada, se expresó “satisfecho” de que se concretara el TLC, y que toca ahora a los empresarios de ambos lados aprovechar las ventajas competitivas que ofrece.
“Prácticamente, afirmó todos los productos que produce y exporta Nicaragua, Chile los importa (…) y las importaciones de Chile el año pasado fueron cercanas a los 49 mil millones de dólares, por lo tanto hay un espacio muy grande para que las exportaciones de Nicaragua puedan crecer”.
PENDIENTE RATIFICACIÓN
Bajo el pacto comercial, el 96 por ciento de los productos nicaragüenses quedan libres del pago de aranceles para ingresar al mercado chileno. Mismas condiciones reciben el 67 por ciento de los productos chilenos para ingresar a Nicaragua. El oro y la chatarra metálica quedaron fuera.
El ministro Solórzano aseguró que darán prioridad remitir a la Asamblea Nacional el protocolo del TLC, para su ratificación. Actualmente la balanza comercial es deficitaria para Nicaragua, pues las ventas anuales a Chile no sobrepasan los seis millones de dólares, mientras las importaciones oscilan entre los 13 y 55 millones de dólares.
Además del acuerdo, se firmó la autorización de la realización de “actividades remuneradas para familiares dependientes del personal diplomático, consular, técnico y administrativo acreditados en Misiones y Representaciones Diplomáticas”, entre ambos países.
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