Líderes se resisten a ceder el poder

Mientras se suceden las protestas políticas en el Yemen y se extienden a nuevas zonas del país, el presidente Ali Abdalah Saleh afirmó ayer que un cambio de régimen es inaceptable e invitó a la oposición a sumarse a un gobierno de unidad nacional.

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SANÁ/ EFE/ AFP

Mientras se suceden las protestas políticas en el Yemen y se extienden a nuevas zonas del país, el presidente Ali Abdalah Saleh afirmó ayer que un cambio de régimen es inaceptable e invitó a la oposición a sumarse a un gobierno de unidad nacional.

“¿Qué quieren los manifestantes? Si quieren cambiar el régimen como en Egipto y Túnez, eso es inaceptable, pero si quieren pueden hacerlo a través de las urnas”, dijo en una rueda de prensa Saleh, en el poder desde la unificación del norte y el sur del Yemen, en 1990.

El mandatario señaló, además, que quienes participan en las protestas políticas, que estallaron el pasado 27 de enero, “son una minoría y no todo el pueblo yemení pide el cambio”.

Ayer, como en jornadas anteriores, miles de personas se concentraron pacíficamente en la Universidad de Saná para insistir en la renuncia del gobernante.

Decenas de miles de personas, según los organizadores de las distintas marchas, salieron a las calles de la ciudad de Dahian, en la provincia noroccidental de Saada. Los manifestantes expresaron su apoyo a los movimientos populares y juveniles que desde fines del mes de enero tienen lugar en ciudades como Saná, Taiz y Adén.

Los promotores de estas manifestaciones hicieron un llamamiento a todos los ciudadanos a que participen en “la lucha pacífica hasta que se consigan las demandas del pueblo” y se pongan fin a “la opresión que ha hecho que el pueblo yemení sufra guerras e intimidaciones”.

Las protestas se iniciaron con una convocatoria de los principales partidos de la oposición yemení que tenía como objetivo exigir al presidente que no reformara la Constitución para presentarse a una nueva reelección.

Pese a que el mandatario renunció el dos de febrero a presentarse a las próximas elecciones presidenciales, su decisión no ha calmado las protestas.

En Bahréin, el rey Hamad Ben Issa al Jalifa ordenó ayer la liberación de presos chiitas y aplazar los procesos judiciales que cursan contra otros prisioneros políticos, aceptando así una de las peticiones de la oposición.

Por otra parte, ayer subió a siete el número de fallecidos en las protestas en este país, luego que muriera un manifestante que fue herido de bala el viernes.

Pese a la oferta de diálogo lanzada por el príncipe heredero, los manifestantes continuaron acampados ayer en la Plaza de la Perla de la capital de este reino del Golfo, donde tiene su sede la V Flota de Estados Unidos.

Al mismo tiempo, miles de partidarios del régimen, exhibiendo banderas del país y retratos de los principales dirigentes, se manifestaron ayer en apoyo de la familia real sunita de los Al Jalifa.

La oposición de este país con mayoría de la población chiita prepara para hoy una gran manifestación contra la dinastía Al Jalifa.

Por otra parte, en Marruecos, nuevos altercados de menor intensidad salpicaron ayer varias ciudades de este país, luego que se supiera que cinco personas murieron el domingo en Alhucemas (norte) y más de 120 resultaron heridas por los disturbios tras las protestas pro democracia.

En su primera intervención pública tras las protestas, el rey Mohamed VI de Marruecos no se refirió a las manifestaciones, pero aseguró estar “comprometido con la realización de reformas estructurales”, en un discurso con motivo del nombramiento del primer Consejo Económico y Social del país.

Las ciudades de Tánger, Tetuán, Larache y Alhucemas (norte), Sefru (centro), Marraquech y Guelmim (sur) fueron escenario de los destrozos más importantes, durante los que resultaron heridas un total de 128 personas (de las cuales 115 pertenecían a los cuerpos de seguridad) y fueron detenidas 120.

Las protestas en favor de una “constitución democrática” continuaron ayer en Rabat y en las ciudades de Fez (centro), Alhucemas (norte) y Uxda (este), y en ocasiones se registraron episodios de violencia que dejaron algunas personas heridas.

Mohamed VI se dirigió al recién creado Consejo Económico y Social para pedirle que asegure “a todos los marroquíes las condiciones propicias para el ejercicio de una ciudadanía digna”. “Si lanzamos este Consejo hoy, es porque hemos rechazado constantemente ceder a la demagogia y a la improvisación en nuestra acción dirigida a consolidar nuestro modelo singular de democracia y de desarrollo”, agregó.

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