EFE y AFP
La cifra de fallecidos a consecuencia de la represión de las manifestaciones en Libia en demanda de una reforma democrática ascienden a “al menos 233”, según la última cifra facilitada por la organización Human Rights Watch (HRW).
HRW citó fuentes médicas y otras para dar esta cifra, y pidió a la Unión Africana y a los países occidentales y árabes a que urjan al Gobierno de Trípoli a detener la represión.
“Se está produciendo una potencial catástrofe para los derechos humanos en Libia, en un momento en que los manifestantes hacen frente por tercer día a los disparos y a la muerte”, dijo Sarah Leah Whitson, directora de HRW para Oriente Medio y el norte de África.
“Libia está intentado imponer un apagón informativo, pero no puede esconder la matanza”, declaró Whitson en un comunicado.
Saif el Islam Gadafi, hijo del dirigente libio Muamar Gadafi, afirmó anoche en una alocución por televisión que Libia está al borde de la guerra civil y que la violencia es el resultado de un “complot extranjero”.
Saif el Islam Gadafi reconoció que en varias ciudades del país, entre ellas Benghazi y Al Baida, se viven violentos combates y que los manifestantes se apoderaron de armas militares.
Decenas de miles de personas se dirigen hacia Trípoli, señaló.
“En este momento los tanques se desplazan en Benghazi conducidos por civiles. En Al Baida la gente tiene fusiles y numerosos depósitos de municiones fueron saqueados. Tenemos armas, el Ejército tiene armas, las fuerzas que quieren destruir a Libia tienen armas”, afirmó.
- MUNDO ÁRABE SIGUE BAJO PROTESTAS
- YEMENÍES EN LAS CALLES
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- Intensos disparos se escucharon este lunes por la madrugada en el corazón de la capital libia, Trípoli, y en varios barrios de la ciudad por primera vez desde que comenzaron las protestas contra el régimen, indicaron testigos y un periodista de la AFP.
La confusión reina en la capital en donde se pueden escuchar intensos disparos de armas de fuego, sirenas de ambulancias y bocinas de vehículos.
“Estamos escuchando intensos disparos por todas partes y se acercan al centro de la ciudad“, dijo un habitante del barrio Al Andalus a la AFP.
Otro habitante informó sobre disparos en el área de Mizran, cerca del centro de Trípoli.
Un habitante del barrio obrero de Gurgi dijo que las fuerzas de seguridad dispararon gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que reclaman la caída del régimen.
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PETROLERAS EVACUAN A SU PERSONAL
Las protestas contra el régimen libio y su líder, Muamar el Gadafi, llegaron anoche al centro de Trípoli y algunos barrios de la capital, donde se escuchan tiros, según constató EFE y relataron testigos.
Según la cadena qatarí de televisión Al Yazira, al menos dos personas murieron anoche en la plaza Verde de la capital tras la intervención del hijo de Gadafi, Seif el Islam, en la televisión estatal en la que dijo que “no permitirán el caos”.
Se han registrado igualmente protestas y enfrentamientos entre manifestantes contra el régimen y partidarios de Gadafi en algunos barrios de la capital, según la cadena.
En el centro de Trípoli se escucharon disparos y sirenas de ambulancias, indicaron a EFE habitantes de la capital, donde varias empresas extranjeras, especialmente las grandes petroleras, han decidido evacuar a sus trabajadores expatriados.
Los tiros continuaron escuchándose en algunas zonas tras el discurso del hijo de Gadafi, quien dijo que el país se encuentra en “una situación gravísima” y en peligro de “guerra civil” pero advirtió que “no permitirán el caos” y que el Ejército “permanece y permanecerá fiel” a su padre y al régimen.
PIDEN CORTAR VENTA DE ARMAS A GADAFI
Testigos presenciales dijeron a HRW que al menos 10 mil personas participaron ayer en las manifestaciones en Bengasi tras los funerales de 84 personas.

Los testigos coincidieron en que cuando la marcha llegó a la altura de Katiba El Fadil Bu Omar, un recinto oficial que incluye una de las residencias del líder libio Muamar el Gadafi y que está fuertemente custodiada, oficiales militares con boinas amarillas comenzaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud.
HRW exigió a la comunidad internacional que pida públicamente a Trípoli el fin del “uso ilegal de la fuerza contra manifestantes pacíficos” y que anuncie su intención de procesar a aquellas personas responsables de haber violado las leyes internacionales.
También pidió un embargo a las exportaciones de armas y de equipamiento de seguridad a Libia y que se recupere el acceso a internet, suspendido indefinidamente desde el viernes.
HRW denunció por último la detención de Abdelhafiz Ghogha, uno de los abogados más conocidos de Bengasi, que representó a las familias de las víctimas de la represión de la cárcel de Abu Salim en 1996.
La detención es la decimoséptima de activistas, abogados y ex prisioneros políticos desde el inicio de las protestas.
“En 1996, las autoridades libias mataron a 1,200 prisioneros en un día en la cárcel de Abu Salim y todavía no han reconocido haber hecho algo malo aquel día”, manifestó Whitson.
“Hoy el Gobierno libio ha demostrado al mundo que todavía está empleando una brutalidad implacable contra su población“, agregó.
Amnistía Internacional (AI) advirtió de que podría haber “mercenarios extranjeros” participando en la represión.
“Se está asesinando a un alto número de personas y la situación es progresivamente alarmante”, manifestó en un comunicado Malcolm Smart, director de AI para Oriente Medio y el Norte de África.
Smart denunció que “las fuerzas leales al coronel Gadafi están empleando una fuerza letal contra los manifestantes que piden un cambio” y dijo que las consecuencias “son totalmente predecibles”.
“Parece que el líder de Libia puede haber ordenado a sus fuerzas acabar con los manifestantes a cualquier precio, y ese precio se está pagando con la vida de los libios”, indicó.
“Las últimas informaciones hablan de libios en Bengasi abatidos por armas automáticas y otras armas que manejan nuevas tropas más contundentes, que posiblemente incluyan mercenarios extranjeros que han sido enviados expresamente a sofocar las protestas”, dijo Smart.
En Libia hubo ayer enfrentamientos en Benghazi, la segunda ciudad del país, uno de los focos de la rebelión contra el coronel Muamar Gadafi, quien gobierna este país petrolero de África del norte desde hace 42 años.
El gobierno de Estados Unidos reveló que en conversaciones con dirigentes libios “expresó su fuerte rechazo al uso de la violencia letal contra manifestantes pacíficos”. La Unión Europea, Alemania y Francia, también instaron al régimen libio a cesar inmediatamente la represión.
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