BOGOTÁ/EFE
Los reclamos para que la OEA pueda verificar “in situ” las denuncias de un grupo de estudiantes en huelga de hambre sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela molestaron al Gobierno de ese país, que arremetió ayer contra EE.UU. y el secretario general del organismo interamericano.
El canciller venezolano, Nicolás Maduro, acusó al Departamento de Estado de inmiscuirse en “asuntos que son sólo de los venezolanos” y de querer montar un “Egipto virtual”, por haber instado al Gobierno de Venezuela a permitir una visita de la Organización de Estados Americanos (OEA).
- Una delegación que representa a los estudiantes en huelga de hambre, entregó a los embajadores del Consejo Permanente de la OEA, un documento en el que reclaman la visita de Insulza y la liberación de 27 personas presas en Venezuela, según ellos, por motivos políticos, entre los que se encuentran dos diputados electos.
El dirigente juvenil afirmó que cuando conversaron ayer con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, a su llegada al Consejo, y éste les dijo que estaba “atado de manos” si el Gobierno de Venezuela no autoriza la visita al país.
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Maduro acusó al secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza —quien ayer reiteró que está dispuesto a ir a Caracas siempre que lo autorice el Gobierno venezolano— de “tergiversar” el papel que debe cumplir y de no haber hecho una solicitud oficial para la visita, lo que el titular del organismo interamericano negó pocas horas después.
Insulza, quien ayer conversó en Washington con una delegación de los estudiantes venezolanos que cumplen una huelga de hambre desde hace 19 días, aseguró que hizo la solicitud “numerosas veces” y defendió su actuación en este caso.
Sin embargo, el embajador de Venezuela ante la OEA, Ray Chaderton, le acusó de tener una “incurable, incorregible conducta” de mostrar “una vez más su preferencia muy especial por lo que ocurre en Venezuela” y de atender a los opositores venezolanos. “La OEA no es un tribunal de los países miembros” e Insulza no es “el presidente de América”, aseveró.
El embajador habló así en una sesión del Consejo Permanente de la OEA en la que a petición de Canadá se abordó la huelga de hambre que realizan los estudiantes frente a la sede del organismo en Caracas.
Insulza dijo más tarde en el Consejo, en referencia a las duras palabras de Maduro: “Lo que sí he dicho y reitero es que no voy a ir si el Gobierno de Venezuela considera que no debo ir”.
En Caracas, los huelguistas, por medio de su líder, Lorent Saleh, rechazaron las acusaciones de injerencia a Estados Unidos hechas por Maduro y aseguraron que están defendiendo los derechos de todos los venezolanos, además de ratificar su voluntad de mantener el diálogo que iniciaron ayer con el ministro del Interior, Tarek El Aissami.
El también miembro del grupo Julio César Rivas afirmó que los huelguistas ven “con buenos ojos” la petición de EE.UU. y subrayó que los derechos humanos no son una cuestión interna del país.
El Gobierno estadounidense también manifestó su preocupación por “la salud y el bienestar de los estudiantes que están arriesgando sus vidas por creer en la gobernabilidad democrática y las libertades individuales”.
Maduro, quien se refirió a los huelguistas como un grupo de “jóvenes de derecha”, hizo alusión a las protestas que hicieron caer a Hosni Mubarak de la Presidencia de Egipto y se están extendiendo por el mundo árabe.
El ministro de Exteriores venezolano opinó que “el intervencionismo de este Gobierno de los Estados Unidos, con esta declaración y con otros elementos que van a surgir (…)”, es un intento de “montar un escenario ficticio, algo así como un Egipto virtual”.
La presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, la republicana Ileana Ros-Lehtinen, llamó ayer a reconocer los “valientes esfuerzos” de los jóvenes en huelga de hambre en Caracas y lamentó que “la tiranía” del Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, “haya llevado a sus ciudadanos a tomar una medida tan severa para poder ser oído”.
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