Roberto Munguía sufre de dolores en las rodillas que aparecen y desaparecen por temporada. Asegura que a veces también tiene síntomas de reumatismo en las manos. Cuando esto ocurre, consigue aceite de transformadores eléctricos, lo frota en las partes afectadas y adiós dolor.
En realidad el efecto no es tan inmediato. A veces Munguía necesita frotarse el aceite durante una semana o dos para provocar el efecto deseado.
Asegura que no hay nada mejor contra el dolor que este aceite o el refrigerante que sale de las refrigeradoras antiguas.
Munguía, de 56 años, baja estatura y un cuerpo recio, sufre dolores en las rodillas que van y vienen desde 1998. También padece de síntomas de reumatismo, según dice, porque manipula objetos calientes y agua fresca a la vez, para elaborar guitarras.
- Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) tuvieron sus tiempos gloriosos con la revolución verde, cuando se descubrieron formas más eficientes para hacer producir la tierra.
Fue hasta el año 2001, que los gobiernos decidieron firmar el llamado Convenio de Estocolmo, para controlar, suspender el uso y comercialización, además de eliminar, una lista de 12 sustancias COP.
El convenio incluye el compromiso de cada país por saber exactamente dónde están, desde cuándo y cómo están los COP en sus propios territorios.
Nicaragua realizará a partir de la próxima semana su tercer inventario de COP en los últimos diez años.
Además de los COP, el otro peligro que existe es el de las sustancias que no son COP, pero que al vencerse o cuando se queman son tan peligrosas como éstos.
Según un Informe Geo de Nicaragua, en 2007 habían más de 1,300 toneladas de sustancias peligrosas en el país.
Los 12 COP originales son: Aldrina, Clordano, DDT, Dieldrina, Endrina, Heptacloro, Mirex, Toxafeno, Bifenilos policlorados (PCB), Hexaclorobenceno (HCB), Dibenzo-p-dioxinas policloradas (PCDD), y Dibenzo-p-furanos policlorados (PCDF). La lista ahora es abierta a otros COP.
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“El aceite lo uso para el dolor, me ha caído bien, no voy donde el médico porque es muy caro”, asegura Munguía, quien no cree tener enfermedades como producto del uso de este aceite.
Este producto es casi milagroso para Munguía, porque cuando no encuentra gas para encender el fuego de su cocina de leña, también lo utiliza como combustible alternativo.
Lo que este señor no sabe es que este aceite es considerado como uno de los 12 productos más tóxicos del planeta y que al quemarlo, expone a su familia a un humo que también pertenece a esa lista peligrosa.
Se trata de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), cuyo comercio y uso fue prohibido desde hace diez años, cuando los gobiernos se dieron cuenta de que se trataba de los productos químicos más peligrosos del mundo.
Quien los usa puede sufrir daños en los riñones o el sistema digestivo, problemas en la piel, cualquier tipo de cáncer, esterilidad o hijos con deformaciones genéticas, entre otros males.
“Yo digo que eso (las enfermedades) deben aparecer cuando uno las usa permanentemente”, opina Munguía, antes de afirmar que utiliza su placebo milagroso únicamente mientras le duran los dolores, cuya frecuencia no tiene calculada.
El aceite de transformador es un PBC (bifenilo ploriclorado). Forma parte de la lista de COP, porque se trata de un producto resistente a la defradación química, biológica y fotolítica, es decir, que no hay nada que lo destruya, ni siquiera la propia naturaleza, salvo los hornos especializados de los países nórdicos.
Debido a que no se destruye, cuando entra en contacto con el cuerpo humano, por ejemplo en la piel, penetra en los poros y se acumula en los huesos, causando, entre otras cosas, reumatismo, porque altera las funciones biológicas normales del cuerpo, como la actividad de las hormonas. No importa si es en pequeñas cantidades.
Según estudios médicos especializados en COP, uno de los efectos más comunes es la desfiguración de la piel, provocando un efecto similar al acné, pero doloroso.
“Yo nunca he padecido de nada, tal vez soy inmune a esas cosas, hasta ahora que me dio disipela”, comenta Munguía.
Aún si Munguía fuera inmune a los efectos del PBC, su familia probablemente no lo sea, pero cada vez que usa aceite de transformador o de refrigeradora para cocinar, se exponen a algo peor: las dioxinas, una sustancia que no es COP, pero que puede ser peor que el nemagón.
El aceite de transformadores no es el único producto COP que es utilizado como remedio para algunos males entre ciertos nicaragüenses.
Otro de los más comunes es el DDT. Según funcionarios del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), en el campo su uso continúa siendo normal para matar piojos.
Los especialistas en este tipo de productos recomiendan mantenerse alejados de los agroquímicos o pesticidas de dudosa procedencia, ya que son productos que por su naturaleza están diseñados para matar.
En teoría, los productos COP ya no se fabrican en el mundo y no deberían usarse ni comercializarse, especialmente porque están vencidos. Son considerados como desechos.
Sin embargo, algunos ya trascendieron los fines para los que fueron fabricados. Se usan para matar animales e insectos no deseados, pero también para curar y comer.
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