Por Juan Carlos Tijerino y Elida Rodríguez
Centenares de miembros de la Unidad Nacional del Adulto Mayor (UNAM) se tomaron ayer por segunda ocasión la sede central del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Los viejitos mantuvieron durante todo el día el control del edificio, donde permanecieron contra su voluntad la mayoría de sus trabajadores, incluyendo al director ejecutivo Roberto López, quien no los atendió cuando éstos llegaron a buscarlo para entregarle un pliego de demandas, entre las que figuran una pensión reducida por vejez.
El desaire de López provocó que los miembros de la UNAM se decidieran por tomar el INSS.
Inicialmente los ancianos tenían pensado entregar el pliego de demandas y retirarse a sus hogares, pero al escuchar de un funcionario “de rango menor” que el director ejecutivo no los atendería por encontrarse en una reunión importante, procedieron a esperarlo toda la mañana.
Cuando el personal del INSS se disponía a almorzar, cerraron los portones de los tres parqueos y las puertas principales del edificio. Quedando encerrados contra su voluntad los más de 450 trabajadores de dicha institución.
- Además de la pensión reducida por vejez, los abuelos demandan la revisión de las cotizaciones contenidas en el historial laboral a los adultos con menos de 250 cotizaciones, para que también puedan obtener una pensión.
Que las personas que aún no han completado las 250 cotizaciones, estén protegidos por la Ley del Adulto Mayor.
En el caso de las personas afiliadas al INSS con más de 750 cotizaciones y menores de 60 años, que también se les permita recibir su pensión de invalidez.
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Los pocos que lograron salvarse, fueron aquéllos que salieron a almorzar antes de las doce del mediodía. De modo que cuando intentaron retornar a sus labores, el grupo de demandantes les impidió el ingreso.
Esta situación molestó a más de un trabajador, que ante la negativa de los manifestantes, optaron por regañarlos.
Se conoció que una trabajadora hasta se fajó a golpes con los viejitos, pero fue controlada rápidamente.
HASTA QUE LOS RECIBA EL JEFE
Porfirio García, presidente de la UNAM, aseguró a LA PRENSA que se mantendrían en el lugar hasta que Roberto López se dignara a recibirlos.
A eso de las cinco de la tarde García consultó con los afiliados a la UNAM, que participaron en la toma de las instalaciones del INSS, si consideraban como buena opción retirarse del lugar y retomar la protesta el próximo lunes 14 de febrero.
Los ancianos que permanecían afuera al pie de la lucha coincidieron en que era mejor “regresar con más fuerza” y preparados para permanecer día y noche.
“No venimos preparados, muchos ancianitos adentro estaban con dolor de cabeza y hambre, pero este fin de semana nos vamos a organizar con reuniones en las sedes departamentales”, expresó García.
CON DISPOSICIÓN A RESISTIR

Sin embargo, había varios ancianitos dispuestos a permanecer la noche entera en el lugar y dijeron que las calamidades que pasan en sus viviendas por falta de una pensión digna no se compara a las incomodidades que podrían padecer en la sede central del INSS.
Para este lunes la meta de la UNAM es reunir a más de siete mil personas, que demandan la pensión reducida de vejez y de igual manera se tomarán las instalaciones centrales del INSS como una medida de presión.
Cabe señalar, que en el sitio había poca presencia policial, pese a los rumores de que a López los antimotines lo sacarían escoltado.
Y los pocos agentes que estaban, que no sobrepasaban los diez, prácticamente permanecían como observadores.
Cuando comenzó a caer la noche, varios trabajadores desesperados por el encierro salieron por las ventanas en medio de los gritos de los protestantes.
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