Muy pocos robos

¿En qué momento específico es que usted roba una base?, le preguntaron a Lou Brock, quien, con 118 robos en 1974, mantuvo el récord de más estafas en las Grandes Ligas hasta 1982, cuando Rickey Henderson lo pulverizó con sus 130 al servicio de los Atléticos de Oakland.

¿En qué momento específico es que usted roba una base?, le preguntaron a Lou Brock, quien, con 118 robos en 1974, mantuvo el récord de más estafas en las Grandes Ligas hasta 1982, cuando Rickey Henderson lo pulverizó con sus 130 al servicio de los Atléticos de Oakland.

“Bueno, yo robo en un juego de pelota y específicamente cuando me embaso”, respondió Brock, antes de soltar una sonrisa… “En realidad robo cuando hago una serie de análisis y me convenzo de que es el momento preciso”, dijo Brock, antes de ahondar en su explicación.

[doap_box title=»Sandy, 59 robos» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Lo que está claro es que el récord de 59 robos de Sandy Moreno en 1990 parece cada día más lejano.
Sandy superó la marca de Gregory Walters con 53 en 1983; éste a su vez había dejado atrás a Jimmy Bolaños, quien se había estafado 51 almohadillas en 1977.

En el pasado torneo, detrás del San Fernando, que robó 62 bases, se instalaron Estelí con 46 y el Bóer con 42. El mejor en Estelí fue Emilio Villegas, con 11, y en el Bóer, Mario Holmann, con 9, mismo total de Mark Joseph y Stanley Loáisiga.

[/doap_box]

El miembro del Salón de la Fama habló del factor sorpresa, del balance corporal, de los instintos, de la capacidad de reacción mental y muscular, de las características del terreno de juego y de sus oponentes, para entrar luego a la física del beisbol y profundizar aún más.

No sé qué tipo de análisis se hará en el beisbol nacional, si es que se hace alguno, pero lo cierto es que los robadores han desaparecido. Esos corredores de velocidad electrizante y determinación casi suicida ya no se ven en los engramados pinoleros desde hace ratos.

¿Usted sabe quién fue el líder en robos la campaña pasada? Yasmir García, con 19, y el que le siguió fue Marlon Abea, con 15. Yasmir tiene 39 años y Abea, además de ser un receptor, tiene 40. Eso incrementa los méritos al esfuerzo de estos veteranos, pero debe ser una afrenta para los escasos corredores rápidos que aún persisten a nivel local.

Un informe de Major League Baseball sobre el beisbol de Nicaragua dice que éste carece de velocidad. Y a párrafo seguido agrega que carece de poder. ¿Entonces, en qué estamos? No corremos. Tampoco bateamos. A falta de poder, habría que correr más, pero no se corre.

Los 19 robos de Yasmir, y aun los 15 de Abea, son más que los 14 de todo el equipo Las Segovias en el 2010. El San Fernando, en cambio, acumuló 62 estafas y junto a Abea contó con Renato Morales, quien, con 13 robos, fue tercero. Y oportunidades hubo. Se jugaron 80 partidos.

Cada vez que arranca una liga, uno mira hacia corredores rápidos como Dwight Britton, Mario Holmann (no iniciará), Adolfo Matamoros y Mark Joseph, pero la historia reciente dice que pensemos en Yasmir, Abea, Renato y Emilio Villegas (11), que son los que se atreven.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí