Al unirse a las voces de sectores nacionales y extranjeros que exigen la presencia de observadores para garantizar la transparencia y legitimidad del proceso electoral, el embajador de Noruega, Tom Tyrihjell, señala que al permitir esa práctica, tan común en todo el mundo, los más beneficiados serán los nicaragüenses, pues obtendrán muestras de legitimidad de su elección, y el país fortalecerá sus relaciones con el resto del mundo.
Además, para el diplomático, una eventual candidatura del presidente Daniel Ortega planteará a la oposición el reto de presentar buenas alternativas de cambio.
Dichas alternativas deben estar basadas en programas y no en personalidades, analiza el diplomático, para quien la candidatura de Ortega será “paradójica”, porque algunos juristas dicen que la Constitución la prohíbe y otros argumentan que está avalada por una resolución del Poder Judicial.
Después de 25 años de presencia en Nicaragua, la representación diplomática de Noruega prepara maletas para abandonar el país en los próximos meses, pero Tyrihjell asegura que eso no significa que no les interese lo que ocurra en el proceso electoral que se desarrolla en el país.
¿Considera que la observación es un requisito indispensable para legitimar un proceso electoral?
Pensamos que en los procesos democráticos observar los derechos de los ciudadanos es un asunto universal… En muchos casos el apoyo a las iniciativas y los procesos para fortalecer las prácticas democráticas hacen parte de nuestra colaboración y en este caso en Nicaragua también hemos venido apoyando los procesos de elecciones desde 1990.
En las elecciones anteriores también hemos tenido participación de observadores electorales noruegos como práctica normal, porque nosotros coordinamos nuestra participación en estos procesos de observación con la Unión Europea, aunque Noruega no es miembros de la Unión Europea, coordinamos esfuerzos con ellos.
Vamos a ver lo que va a pasar con la observación electoral en este país. Creo que los mismos nicaragüenses creen que va a ser importante para sentirse seguros de que sus votos se están tomado en cuenta y que el resultado sea legítimo. Que refleja la opinión de la población.
¿La observación electoral puede garantizar eso?
Puede ser parte de lo que se requiere, y más que todo de lo que se requiere de los mismos nicaragüenses .Nosotros, como muchos miembros de la comunidad internacional en Nicaragua, coincidimos con lo expresado por la sociedad civil, por el sector privado, por la Iglesia, por actores de la vida académica, algunos partidos políticos, que la observación puede ser muy útil para que el resultado de las elecciones sea considerado legítimo, reflejando la voluntad del pueblo.
Eso es lo más importante. Para nosotros los mismos nicaragüenses tienen que seleccionar entre sus candidatos, nosotros no nos metemos en eso, por supuesto.
¿Qué otro aporte proporcionaría la presencia de observadores en el proceso electoral?
Ante el mundo puede ser importante que Nicaragua conceda acceso a su proceso electoral a observadores internacionales neutrales.
Porque en esa forma el resultado va a ser legítimo. Eso va a fortalecer la relación del Gobierno de Nicaragua ante el mundo. Porque si hay dudas sobre el proceso, el conteo, el resultado en sí, se puede reducir un poco la confianza de los resultados. Eso, yo creo, debe ser del interés de todos los nicaragüenses, incluso del Gobierno actual. Así lo pensamos nosotros.
De no permitirse la presencia de misiones de observación internacional, ¿qué tipo de consecuencias se podrían provocar?
Como cooperación no estamos aquí para castigar o premiar al Gobierno, sino para apoyar los esfuerzos de la sociedad y el Gobierno en la lucha contra la pobreza. Para ayudar al pueblo de Nicaragua en la búsqueda de un mañana mejor. Ese es nuestro enfoque y seguirá siendo nuestro enfoque.
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Pero usted acaba de decir que la presencia de observadores fortalecería las relaciones de Nicaragua con el resto de mundo.
Si, en general sí.
¿Qué pasará si no se les permite la participación de observadores?
Puede ser, yo no quiero especular en eso. Pero creo que ese es un factor importante que se debería tomar en cuenta.
¿Noruega está dispuesta a formar parte de una misión de observación, como lo ha hecho en otras oportunidades?
Estamos dispuestos a formar parte, dadas las condiciones. Dadas las condiciones significa una invitación a la comunidad internacional, de acreditar observación neutral, independiente, para apoyar los esfuerzos de los nicaragüenses de tener elecciones libres, transparentes y democráticas.
Además de la observación, ¿qué otras condiciones deben cumplirse para garantizar la legalidad del proceso?
Muchas otras cosas, entre ellas una campaña electoral transparente, donde puedan participar todos los actores políticos con acceso a los recursos necesarios para hacer su campaña y que haya libertad de expresión y de reunión. Pero todo eso existe en Nicaragua y no está en discusión.
Entre diversos sectores políticos y sociales persiste incertidumbre porque recientemente el Poder Electoral anunció que permitirá la presencia de observadores internacionales que actúen con “recato” y que limiten su presencia en el país a un máximo de 30 días, cuando representantes de diversos países de la UE han dicho que sus misiones duran entre cuatro y seis meses porque deben conocer detalles de todas las etapas del proceso. ¿Qué opina sobre esas restricciones que podría enfrentar la misión de observadores de la UE en cuanto a plazos?
Yo creo que debemos estar pragmáticos también. Contemplar una invitación para observar el proceso bajo ese régimen de plazos.
Pero la mejor forma que va a dar los mejores resultados va a ser un período más extendido, para poder seguir de cerca todo el proceso. Las campañas, el uso de los medios de comunicación, que haya un balance de oportunidades de los distintos candidatos.
Eso va a ser una parte importante. Nosotros consideramos eso la mejor forma de observar elecciones, no solamente en el día o una semana antes de las elecciones, el mismo día de las elecciones, en el conteo. No, eso es muy poco, creo que la mejor forma debería ser un período más extendido.
¿Aceptarían un plazo corto, como pretende el CSE?
Creo que ahora estamos reflexionando sobre los distintos escenarios que pudieran presentarse. Pero creo que nosotros estamos interesados en ver una observación internacional neutral y queremos considerar nuestra participación en alguna medida en ese tipo de esfuerzo.
¿Sabe si se está negociando la llegada de una misión de la UE?
Creo que hay un diálogo sobre el tema, pero desconozco los detalles sobre el tema. No sé si el diálogo es directamente con Bruselas o con la misión diplomática que la Unión Europea tiene aquí en el país y puede considerarse más oportuno que haya ese tipo de diálogo sobre muchos aspectos de la cooperación.
Nosotros mismos como Noruega mantenemos un diálogo permanente sobre diversos asuntos de interés mutuo.
¿Considera que este es un tema que debe resolverse pronto para permitir que la misión llegue en los plazos pertinentes?
Mi opinión es que sería bueno que se aclare todo eso y haya una decisión abierta tomada sobre este asunto para que se pueda preparar la misión de la mejor forma, pero no tengo idea sobre fechas exactas.
Pero sería bueno aclarar sobre todo para que los nicaragüenses se sientan seguros de que aquí hay un régimen de organización de elecciones que responde a sus expectativas de elecciones libres, transparentes y legítimas.
En cuanto a la inconstitucionalidad de una eventual candidatura del presidente Daniel Ortega, ¿considera que podría afectar al país?
Creo que, según algunos juristas, de acuerdo con la sentencia de la Corte Suprema, él puede presentarse legalmente como candidato; pero, como usted dice, según la Constitución, no puede. Eso es un poco paradójico, pero no tengo elementos de juicio para entender los detalles de este asunto.
Creo que lo más importante es que haya buenas alternativas. Buenas alternativas para que la gente pueda votar por la persona que considere conveniente para el país.
Lo que observamos nosotros, huéspedes en este país, es que hay un programa de gobierno, una gobernabilidad que refleja un buen rumbo de Nicaragua, hay crecimiento económico, hay seguridad, hay una cierta aceptación de Nicaragua en los bancos internacionales.
Creo que los inversionistas llegan a Nicaragua. Hay paz social entre el sector privado y el Gobierno. Muchas cosas van bien.
Lo que no es fácil descubrir para nosotros es cuál sería la alternativa: ¿Hay un programa político de oposición en el país? ¿Eso es algo que ofrece si ganan la elección? ¿Qué van a ofrecer a los nicaragüenses? ¿Cuáles serían los cambios? ¿Qué se va a cambiar? ¿Qué va se va a mejorar?
Eso sería importante y no necesaria y únicamente el de la personalidad que se presenta a la elección. Aquí se enfoca mucho a la persona y no necesariamente al programa político. Eso es un reto, creo yo, para los nicaragüenses.
¿Para los partidos de oposición?
Sí, para la mayoría de los nicaragüenses, porque el Frente Sandinista ha venido obteniendo un 36, 37, 38 por ciento en todas las elecciones desde los años ochenta. Es decir, la oposición y los independientes juntos controlan casi 60 por ciento o un poco más.
El reto es cómo organizarse alrededor de ese desafió, como hicieron en 1990, cuando ganó Violeta Chamorro, alrededor de un programa, una persona y un candidato. Esa es una debilidad del sistema democrático, que no haya una alternativa creíble y sólo se hable de personalidades.
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