Por Luis Adolfo Medal Mendieta
En la Nicaragua de hoy, después de más de tres años del gobierno de don Daniel Ortega como Presidente, y después de tres décadas de su excesiva y perniciosa influencia en los destinos de este sufrido pueblo —14 años como gobernante y 16 “gobernando desde abajo”— la situación es la siguiente:
—Más de la mitad de la población vive en la pobreza o en la extrema pobreza.
—De cada 10 nicaragüenses en edad de trabajar 2 están completamente desempleados y 3 están subempleados, trabajando pocas horas en actividades muy mal remuneradas.
—Muchos de los jóvenes que logran terminar con mucho esfuerzo sus estudios universitarios no encuentran trabajo.
—La educación en Nicaragua es un desastre nacional. Se estima que uno de cada cinco nicaragüenses adultos es analfabeta funcional. Medio millón de niños no asisten a la escuela. El promedio de escolaridad nacional es menor de 5 años, mientras que en Costa Rica o El Salvador, es de 11 y 9 años respectivamente.
—La población está comiendo salteado, la tercera parte de la población nicaragüense está desnutrida. El 12 por ciento de los niños menores de 5 años tiene un peso menor que el normal.
—La emigración por falta de oportunidades de trabajo continúa, casi un millón de nicaragüenses viven en el extranjero, sobre todo en los Estados Unidos y Costa Rica.
—El nivel de vida promedio de los nicaragüenses de hoy, año 2010, es inferior al de hace 35 años.
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Lo anterior es debido, en buena medida, a que don Daniel Ortega, desde hace tres décadas, y en especial desde hace tres años, ha explotado y engañado a los pobres, dándole las sobras de su mesa, mientras él y su círculo se han convertido en los nuevos ricos, en la nueva oligarquía de Nicaragua, tan ricos como los Pellas, tan dictadores como los Somozas, y tan poco transparentes con el uso de los fondos públicos como Alemán.
Las mentiras y los mitos del gobierno de don Daniel Ortega:
— “El Gobierno de los pobres”: Falso, a don Daniel no le importan los pobres, los usa, para justificar sus ansias de perpetuarse en el poder y para acumular más riquezas. Hoy día el grupo económico de Ortega S.A. es casi tan fuerte como el de los Pellas, que tienen 150 años de trabajo honrado.
—“El gobierno de Ortega es de izquierda, solidario y del socialismo del siglo XXI”: Falso. Don Daniel pertenece ya a una derecha retrógrada y cínica, representa y protege en Nicaragua los intereses del gran capital (al que pertenece). Ortega y sus seguidores son los más fanáticos neoliberales que ha tenido Nicaragua, siguen fielmente las políticas del Fondo Monetario Internacional.
—“El gobierno de Ortega es cristiano”: Falso. Ortega pareciera estar influenciado por creencias esotéricas cuando manipula la religión y sus símbolos más queridos por los nicaragüenses: rezadores y vírgenes en las rotondas, etc. Ortega está tan ebrio de poder y de egolatría, que cree ser al mismo tiempo: el pueblo, el Estado, Nicaragua, en fin una especie de Mesías. Don Daniel quiere ser omnipresente como Dios: su rostro está en todas partes.
Nicaragüenses, ¿qué hacemos en esta encrucijada? Tenemos dos opciones: a) nos sometemos y/o acomodamos a la nueva dictadura dinástica de Nicaragua (Pedrarias-Somozas-Ortegas) para por lo menos los próximos 20 ó 30 años; o b) luchamos cívicamente para heredar a nuestros hijos y nietos una Nicaragua que pueda llegar a ser próspera, justa y solidaria; y no heredarles una Nicaragua que se continúa hundiendo en la barbarie y la miseria. Para ello tenemos que elegir en noviembre del 2011 un Gobierno honesto y eficiente. Previo a ello, es indispensable cambiar a todos los magistrados del Consejo Supremo Electoral, y nombrar en su lugar a mujeres y hombres justos, probos y capaces. Esta decisión no podemos los ciudadanos dejarla solo en manos del mercado en que se ha convertido la Asamblea Nacional. Nicaragüenses: ¡marchemos!, ¡hablemos! ¡escribamos! ¡protestemos! ¡presionemos a los diputados! ¡luchemos cívicamente! Si no luchamos hoy, no lloremos mañana, cuando nuestros hijos giman bajo la bota del tirano. [email protected]
El autor es ingeniero industrial.
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