Con el principal objetivo de darle la oportunidad a jóvenes de escasos recursos de practicar el beisbol y aprender todo lo bueno que esto conlleva, nació la Academia de Beisbol Futuras Estrellas Coca Cola, que ayer dio por concluida su primera temporada de enseñanza en Zona Deportiva Claro.
Alrededor de 40 jóvenes que estudian en las escuelas de la Fundación Padre Fabretto se vieron involucrados en esta primera experiencia, que los llevó a tres meses de entrenamientos con entrenadores capacitados, mismo que fueron coordinados por Mario Holmann, segunda base del Bóer que acaba de conquistar el título de la Liga Profesional y miembro de la Selección Nacional de Beisbol.
“Vamos a tener otra temporada para trabajar con algunos de ellos y otros más que tengan el deseo de aprender”, comentó Pierson.
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En la clausura de esta primera temporada, Holmann, Marcos Pierson, Gerente de Coca Cola Nicaragua; y Eduardo Pellas, propietario de Zona Deportiva Claro; estuvieron presentes para felicitar a los nuevos peloteros que concluyeron con el programa de enseñanza de esta joven academia.
Pierson dijo que ellos tuvieron la idea de darle a jóvenes los recursos necesarios para que practicaran el beisbol, el deporte rey de Nicaragua, y de inmediato recibió la colaboración de Zona Deportiva Claro, que dispuso sus instalaciones para estos jóvenes, mientras que en la Fundación Padre Fabretto se encargó de captar a aquellos muchachos que mostraran la disposición de aprender.
Holmann explicó que recibieron a estos chavalos, en su mayoría sin ninguna experiencia, y les enseñaron los fundamentos del beisbol, además de los valores que la práctica de este deporte exige.
“Les enseñamos disciplina, valores que nuestros entrenadores les enseñan, si no tenés eso no podés jugar beisbol, ni sobrevivir en la sociedad”, comentó Holmann.
Marvin Hernández, un joven de 14 años, formó parte de este primer grupo de aprendices de la Academia de Beisbol Futuras Estrellas Coca Cola, y expresó su satisfacción.
“La idea fue muy buena, a mí me gustó mucho. Espero que sigamos adelante”, dijo con mucho entusiasmo Hernández.
Por su parte, Wilbert Castro, también de 14 años, vio superadas sus expectativas, tras los tres meses de aprendizaje.
“Yo nunca pensé en esto, sólo me dijeron que si quería jugar beisbol y yo dije que sí”, señaló Castro.
Y es que esta iniciativa les brindó a estos jóvenes todos los materiales necesarios para la práctica, como guantes, bates y pelotas, y los puso en las manos de un cuerpo de entrenadores de calidad, que les inculcaron la bases del juego: bateo, fildeo y pitcheo.
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