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Después de finalizar en el décimo lugar y eliminado en la mera primera vuelta del pasado Campeonato Nacional de Beisbol Superior, el orgullo de León, uno de los equipos de más prestigio en la historia de nuestro país, quedó por el suelo, pero nadie mejor que Julio Medina, el pelotero símbolo de los años dorados de los felinos, para construir una nueva dinastía.
Los artilleros Eduardo Romero y Sandor Guido son las principales figuras del club.
El mánager Julio Medina todavía está en el proceso de evaluación, aunque Arles Zelaya y Léster Torres asoman como los principales abridores.
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Medina, considerado el mejor segunda base en la historia de nuestro beisbol, elegido el pelotero de la década de 1980 y uno de los jugadores de más carácter que se recuerde, está al mando de los felinos para el próximo torneo.
“Mi objetivo es transformar la actitud del pelotero hacia el juego, que sepan que lo primero es el respeto al equipo, los técnicos y los fanáticos. Quiero un conjunto peleador que sude la camiseta hasta el último out”, señala Medina, quien asegura que aceptó el puesto de mánager porque tiene la misma visión de los directivos del equipo.

“Queremos producir nuevos talentos. Presentaremos un equipo de León renovado, en el que los jóvenes tendrán muchas oportunidades de jugar para que se desarrollen. En la segunda vuelta del torneo es que podemos ser más exigentes en los resultados con la llegada de refuerzos, además del desarrollo que tengan los de nosotros”, apunta Medina, quien es acompañado en el cuerpo técnico por antiguos compañeros de equipo en el León de los años ochenta, como Arnoldo Muñoz, Álvaro Muñoz y Cayetano Barreto, además de Yáder Roa, Andrés Torres y Jesús Quintana.
Justamente a Quintana se le debe parte del éxito de los leones del pasado, pues era el encargado de buscar a los peloteros jóvenes y este mismo rol jugará en esta nueva etapa.
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