Porfirio y Wilton

Hay más de un punto de contacto entre Porfirio Altamirano y Wilton López, las figuras fundamentales en la premiación de la Asociación de Cronistas Deportivos, que volvió a lucirse el sábado.

Hay más de un punto de contacto entre Porfirio Altamirano y Wilton López, las figuras fundamentales en la premiación de la Asociación de Cronistas Deportivos, que volvió a lucirse el sábado.

Ambos vienen de la zona rural del país, de orígenes muy humildes y con limitaciones académicas que sin embargo no han significado un obstáculo para alcanzar sus metas. Al contrario, han utilizado cada dificultad como una motivación para impulsarse, crecer y triunfar.

Tienen, además, la virtud de haber sido bendecidos con extraordinarios brazos, que, además de lanzar fuerte y ser resistentes, están apoyados por corazones guerreros que jamás se doblegan ante ninguna adversidad. Altamirano ya lo demostró. Wilton lo hace en este momento.

Porfirio alcanzó su grandeza a nivel local, al convertirse en el lanzador más dominante de los años setenta, al extremo que coleccionó 105 triunfos en ese período. Y entre 1974 y 1978 se agenció 75 victorias, a un promedio de 18.75 anualmente. Y luego impuso su sello con la Selección Nacional.

Sus victorias ante Cuba y Estados Unidos, ambas por blanqueada, son un timbre de distinción. Pero cuando se decidió a dar el salto a la pelota rentada, probó que le quedaba cuerda y sobre todo determinación para crecer y convertirse en uno de los pocos nicas en llegar a las Ligas Mayores del beisbol.

López no tiene un currículum a nivel nacional tan luminoso como el de Porfirio, pero tiene el chance de escribir una historia más brillante al nivel de Grandes Ligas, y eso podría provocar algunas variantes en el ranking de los mejores peloteros nicas de todos los tiempos.

Cierto, Wilton sólo tiene una temporada en las Ligas Mayores, pero ha lucido tan dominante y saludable, que da la impresión de que lo mejor de su carrera está por delante. Aquí la clave será el enfoque que mantenga en su trabajo, algo en lo que Porfirio fue un maestro, a pesar de llegar tarde al big show.

Quizá lo interesante es que tanto Altamirano, nacido en Guiscarán, Ciudad Darío, como López, originario de Rota, León, han surgido de cunas humildes y han alcanzado la cima gracias a su talento, tenacidad y valentía, factor común entre los nicas que han subido a las Mayores.

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