Tomado de La Prensa Gráfica
El Parlamento Centroamericano (Parlacen) analizará a finales de febrero, en forma prioritaria, las restricciones migratorias impuestas por Panamá a los ciudadanos nicaragüenses que ingresan a este país por vía terrestre.
Así lo confirmó este sábado el diputado nicaragüense Jacinto Suárez, vicepresidente del Parlacen, en declaraciones desde Nicaragua a la radioemisora local RPC Radio, al referirse a la medida discriminatoria que obliga a los viajeros en coches y autobuses a comprar un boleto aéreo de salida de Panamá.
La restricción fue justificada por el Servicio Nacional de Migración de Panamá, debido a que algunos pasajeros permanecen ilegalmente en este país, y luego deben ser deportados por vía aérea a su país de origen.
Los nicaragüenses que ingresan a Panamá a través de carreteras deben disponer, además, de una visa de tránsito válida por 30 días, conferida por el consulado de Costa Rica en Managua.
No obstante, turistas y pequeños comerciantes que realizan compras en Panamá criticaron la disposición y exigieron que sea revisada, para permitir el libre tránsito de pasajeros.
En ese sentido, Suárez indicó que “cualquier medida contra un inmigrante es una violación a sus derechos humanos”.
El diputado señaló que Panamá es un país de inmigrantes y lo prueba el hecho de que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, tiene apellido italiano, lo que hace “difícil de entender” el mecanismo aplicado en forma selectiva a los nicaragüenses.
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