LA HABANA/ AFP
Un preso político cubano, cuya excarcelación inminente fue anunciada por la Iglesia, se mantenía en prisión ayer y pidió que sean liberados los más enfermos de una decena que rechaza emigrar a España, según su esposa, Berta Soler, activista de las Damas de Blanco.
Soler y la disidencia están a la expectativa de una excarcelación de Ángel Moya, quien se encuentra en la prisión de Combinado del Este en La Habana, luego de que el viernes saliera de la cárcel otro preso político, Guido Sigler. “Estamos a la espera; pero cuando hablé por teléfono el viernes en la tarde, Ángel me dijo que él aceptaba salir cuando salieran los más enfermos”, declaró Soler, quien precisó que estos son Pedro Argüelles, Eduardo Díaz Fleitas y Librado Linares.
Sigler, de 57 años, y Moya, de 46 —ambos condenados a 20 años—, forman parte del grupo de once presos que rechazan el exilio en España de los 52 opositores condenados en 2003, cuya liberación comenzó gradualmente en julio pasado según un compromiso del Gobierno con la Iglesia católica.
El proceso estaba detenido desde que en noviembre fue excarcelado uno que se quedó en la isla. De los 52, 40 viajaron a España, uno está en Cuba, en tanto que Sigler está por el momento en su casa.
Argüelles, uno de los más enfermos, mantiene una huelga de hambre desde hace una semana en solidaridad con otro preso, Diosdado González, y con la esposa de éste, Alejandrina García —también del grupo Damas de Blanco—, quienes sostienen un ayuno exigiendo la liberación de los que se niegan al exilio en España.
El ciberperiodista Guillermo Fariñas, Premio Sajarov 2010, dijo que cuando la visitó junto a otros seis disidentes el viernes la encontró “con un espíritu muy bueno”, pero se preocupó, pues tenía “taquicardia”, según el médico opositor Ismel Iglesias, quien la examinó.
Fariñas calificó la excarcelación de Moya y Sigler de “paso retrasado” del Gobierno y recordó que la disidencia reclama la liberación de los 11 y otros opositores presos políticos, un centenar, según activistas de derechos humanos.
El Gobierno de Cuba niega que existan presos políticos y tilda a los disidentes de “mercenarios” de Estados Unidos.
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