Tres de cada cuatro gerentes tienen algún tipo de problemas para alcanzar sus resultados con efectividad y mantener motivado a su personal. El desafío de la gestión gerencial es hacer crecer la empresa con calidad.
La debilidad más frecuente está en la toma de decisiones. Se debería partir de un análisis y correcta identificación del problema a resolver, evaluando el beneficio y costo de cada alternativa de solución al problema.
No obstante algunas veces la toma de decisiones responde más a las urgencias del momento.
Una vez tomada la decisión, corresponde al gerente decidir sobre cómo utilizar de la mejor manera el tiempo y recursos disponibles. Tomar conciencia de cómo está empleando su equipo de trabajo sus recursos más valiosos: tiempo y conocimiento.
Pocos gerentes cuentan con instrumentos que les permitan visualizar de forma rápida y gráfica en qué él y su equipo están concentrando la mayor parte de su tiempo, y con los resultados de esas actividades.
Controlan poco el manejo de su propia agenda (definir claramente temas a tratar, duración esperada de la reunión, resultados esperados versus obtenidos, acuerdos a los que se llega, actividades, tiempos y responsables que resulten de los mismos).
Hace muchos años el vicepresidente de un banco chileno con quien trabajé me dio el siguiente consejo: “Si vas a dar una orden y no le vas a dar seguimiento, no des la orden”. No podía haber tenido más razón.
Mis propios aciertos y errores como gerente han dependido enormemente del seguimiento o de la falta de seguimiento a las decisiones que he tomado.
El esquema de seguimiento debe incluir también preguntar a los clientes y empleados qué estamos haciendo bien, qué podemos mejorar y qué sugerencias tienen.
En el caso de los equipos de trabajo, el proceso de escuchar debe ser también un proceso de “coaching” (entrenamiento), que los motive y ayude a mejorar su desempeño con relación a las metas propuestas y compromisos asumidos.
Debemos preguntar y poner el mayor esfuerzo posible en proveer los apoyos y recursos que sean requeridos por los colaboradores, para poder hacer bien su trabajo.
Después de preguntar, hay que realizar una reflexión crítico-constructiva, y valorar cuáles son las necesidades, los ajustes y mejoras o cambios que debemos hacer a nuestras propias políticas, procedimientos, productos y capacidades.
También evaluar si el perfil y actitudes de las personas son lo que necesitamos para poder cumplir las metas que tenemos y si estamos innovando en función de las necesidades y realidades del mercado.
La responsabilidad por resultados y el enfoque estratégico y operativo son dos responsabilidades ineludibles de un gerente.
El peor error de un gerente es la falta de honestidad consigo mismo y con los demás.
Le siguen de cerca el no escuchar a las personas, considerar que su experiencia y conocimiento están “más allá del bien y del mal”, y que si las cosas le han funcionado así en el pasado, le van a seguir funcionando en el futuro.
La toma de decisiones informada y el seguimiento gerencial, con ojos y oídos atentos y lo más cerca posible del terreno “donde las cosas pasan”, son esenciales para el éxito. Recuerda, “confía, pero verifica”.
(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por Triodos Facet.
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