LOS ÁNGELES/ AP
Un conocido caso que data de hace 400 años fue a juicio sin que se resolviera si el acusado, el príncipe Hamlet de Dinamarca, estaba en sus facultades cuando cometió un asesinato.
El juez de la Corte Suprema Anthony M. Kennedy presidió un juicio simulado en la Universidad del Sur de California, en un evento promovido por el Centro Shakespeare de Los Ángeles.
El jurado, que incluyó a los actores Helen Hunt y Tom Irwin, no pudo llegar a un veredicto unánime. De los 12 integrantes, dos encontraron que el príncipe estaba demente, mientras que 10 consideraron que estaba cuerdo cuando acuchilló a Polonio, asesor del rey en la clásica obra de Shakespeare.
Abogados destacados de Los Ángeles participaron como fiscales y defensores de Hamlet ante un público que incluía otros letrados, estudiantes y Mel Gibson, quien interpretó a Hamlet en el pasado.
EL ARGUMENTO DE LA DEFENSA
“Nuestro cliente ha esperado más de 400 años para que su caso llegue a la corte”, dijo Blair Berk, quien representó a Ham let. “Si estaba o no estaba cuerdo en el momento en el que mató a Polonio. Esa es la pregunta”.
Berk y el otro abogado defensor, Richard Hirsch, se basaron en las palabras de Shakespeare para argumentar que Hamlet sufría de trastornos de la personalidad.
“Era un danés realmente melancólico”, dijo Hirsch, quien destacó que la propia madre de Hamlet declaró que su hijo había enloquecido.
“PASADA DE CUENTAS”
Pero la parte acusadora, que incluyó al vicefiscal de distrito Danette Meyers y el abogado Nathan J. Hochman, argumentó que Hamlet estaba cuerdo, aunque obsesionado con vengar la muerte de su padre.
Meyers le dijo al jurado que el comportamiento criminal de Hamlet no fue el resultado de un trastorno mental.
“Eso fue rabia, y lo que hoy se llamaría un pase de factura”, dijo. Alegó asimismo que las visiones que tiene Hamlet, en las que su padre le da instrucciones, no prueban su estado mental.
“Ver fantasmas no era poco común en el estado de Dinamarca”, dijo.
Ambas partes llamaron a declarar a siquiatras forenses destacados, quienes habían testificado en casos famosos como los de O. J. Simpson y Charles Manson.
Como el jurado no pudo tomar una decisión, Kennedy sentenció a Hamlet a “las páginas de nuestro patrimonio literario para desafiarnos a nosotros y a las generaciones futuras a conocer más” de él.
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