SAN SALVADOR/ACAN-EFE
La Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador confirmó que dos de seis armas decomisadas, tras un ataque contra un autobús que fue incendiado en junio de 2010 con sus ocupantes a bordo, pertenecían a esa institución, pero aclaró que se les dio de baja por distintas causas.
El subdirector de investigaciones de la PNC, Howard Cotto, declaró al diario La Prensa Gráfica que después del ataque se le decomisaron seis armas a parientes de los pandilleros, acusados de perpetrar el hecho, dos de las cuales —una 9 milímetros y una CZ— eran propiedad de la Policía.
Cotto explicó que la 9 milímetros fue reportada como robada en marzo de 2007, después de que el agente de la División Antinarcóticos (DAN), al que se le había asignado, fue víctima de un asalto en el centro de San Salvador.
Sobre la pistola CZ, indicó que se denunció su extravío en septiembre de 2007, cuando un agente de la División de Protección a Personalidades (PPI) la olvidó en un taxi. “Se está indagando cómo fue que estas armas, reportadas como extraviadas, llegaron a manos de la delincuencia”, declaró Cotto.
El subdirector general de la PNC, Mauricio Ramírez Landaverde, aseguró que tienen casos en los cuales las armas que han sido hurtadas o robadas “algunas tengan como finalidad ser vendidas ilegalmente y pudieran llegar a los delincuentes o pandilleros”.
El 20 de junio de 2010 supuestos miembros de la Mara 18 detuvieron un autobús en la localidad de Mejicanos y rociaron con gasolina a sus ocupantes, entre ellos un bebé de 18 meses, les prendieron fuego y a los que intentaron escapar les dispararon.
Al parecer este múltiple crimen, que dejó 17 muertos y que conmocionó al país, formaba parte del rito de iniciación de menores de edad para ingresar a la pandilla.
La publicación digital El Faro había informado que la PNC conoció de esas armas tres días después del ataque.
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