Por Juan Carlos Tijerino A. y Lucía Navas
Un grupo de empresas excursionistas a Panamá fueron ayer a la Cancillería de la República de Nicaragua, para pedir una explicación de esta institución acerca de las restricciones migratorias que implementa Panamá desde la semana pasada.
Los transportistas llegaron a Cancillería con la esperanza de reunirse con el canciller Samuel Santos, pero este no los atendió.
Sin embargo, Martha Rodríguez, directora consular de Cancillería, les sugirió enviar una carta al canciller.
Alicia Aragón, de Transporte Centeno, dijo que sólo falta que el Servicio Nacional de Migración de Panamá diga en qué línea aérea debe comprarse el boleto.
Aragón dijo que las autoridades nicaragüenses deben velar por los derechos de los nicas en el extranjero.
AFECTARÁ TURISMO
Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), aseguró que las medidas migratorias impuestas por Panamá afectarán el flujo turístico, porque ahora independiente de la ruta que se viaje se tendrá que comprar un pasaje aéreo que ronda los 800 dólares.
Valenti reclama que la Cancillería nicaragüense trate de revertir la medida, porque contradice las acciones de estímulo del turismo regional que vienen trabajando los consejos regionales de turismo.
“Esto va a obstaculizar y crea nuevas trabas al turismo intrarregional, porque muchos nicaragüenses que viajan a Panamá, incluso el turismo de compra para aprovechar la zona libre que existe ahí, lo hacen por tierra, y exigir ahora que un nicaragüense tenga que llevar un pasaje aéreo de regreso me parece que es un claro retroceso”, afirmó Valenti.
El director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), Eduardo Fonseca, espera por su parte que esta situación no afecte el comercio, y cree que el Gobierno nicaragüense debería adoptar medidas recíprocas migratorias con los panameños.
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