Cada año los productores que integran el programa de certificación tienen acceso a financiamiento que les permite invertir en maquinaria agrícola. LA PRENSA/M.LORÍO

Cafetaleros “certifican” mejor vida

Hace tres años, pero después de 25 años de producir café, el productor Fausto Picado obtuvo su primera certificación. Hasta ese entonces, cuenta Picado, en su finca —a 36 kilómetros de la ciudad de Jinotega— no había energía eléctrica, mucho menos un televisor, y para llevar sus compras, desde Jinotega hasta su casa, debía cargarlas a pie o en bestia a lo largo de kilómetros de malos caminos.

Hace tres años, pero después de 25 años de producir café, el productor Fausto Picado obtuvo su primera certificación. Hasta ese entonces, cuenta Picado, en su finca —a 36 kilómetros de la ciudad de Jinotega— no había energía eléctrica, mucho menos un televisor, y para llevar sus compras, desde Jinotega hasta su casa, debía cargarlas a pie o en bestia a lo largo de kilómetros de malos caminos.

En la cosecha anterior, recuerda, vendió a 1,600 córdobas la carga de café (dos quintales), misma que en la cosecha que está por terminar colocó en 5,000 córdobas, en parte por los buenos precios internacionales del grano y por la certificación que ha logrado el grano que produce.

“Antes yo no tenía ni un vehículo, no tenía ni una máquina buena y hemos ido mejorando. Son cosas que ya te descansan. Tengo cómo movilizar a mi familia, para traer mi comida, antes era un martirio porque mis cosas las traía a tuto caminando o en bestia. Ahora vengo fresco en mi carro”, relata este productor que ha invertido parte de sus utilidades en motores, molinos y un panel solar para su vivienda.

“Con eso nos alumbramos aquí, miramos televisión, cosa que no se miraba antes”, comparte.

Picado es uno de los 26 productores de El Mancotal-La Reforma que forman parte del Programa de Certificación y Asistencia Técnica que impulsa la empresa Cisa Exportadora en las zonas cafetaleras del país.

“Estamos ayudando a mejorar la eficiencia, la productividad, la calidad del café. Al mejorar estos aspectos, estamos trasladando un beneficio al que compra el café, al tostador, ya que recibe un café de mejor calidad, igual nosotros (productores) que obtenemos un beneficio porque al tener un café de mejor calidad esto nos ayuda en nuestras eficiencias de procesamiento”, explica Marcia Vidaurre, gerente de certificación de Cisa.

El programa consiste, agrega, en dotar a los productores de una certificación socio-ambiental, “trasladar al productor mejores prácticas agrícolas, en las cuales se trata de proteger el medio ambiente”.

Actualmente hay unos 500 productores cafetaleros (de los cuales 300 son pequeños y medianos) certificados en las zonas Norte y Pacífico del país, los cuales ya están colocando su producto “en mercados especializados, donde se paga un mejor precio por una mejor calidad y por un café que tiene una certificación socioambiental”, explica Vidaurre.

Esos 500 productores producen en cada ciclo cafetalero, que va de octubre a septiembre de cada año, unos 250 mil quintales del grano. En la cosecha 2009-2010 el país cosechó alrededor de dos millones de quintales.

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Los 500 productores que forman parte del Programa de Certificación y Asistencia Técnica, que impulsa la empresa Cisa Exportadora, aspiran a tener cinco sellos de calidad: 4C, C.A.F.E. Practices, UTZ y Rainforest Alliance.

4C: la Asociación 4C promueve que caficultores, comerciantes, industrias y sociedad civil trabajen juntos para lograr mayor sostenibilidad en todo el sector de café, mejorando así las condiciones sociales, ambientales y económicas de la gente que vive de la producción del café. Las 4C significan: Código Común Comunidad Cafetalera.

C.A.F.E. Practices: son prácticas establecidas por The Starbucks Coffee Company. Contemplan cuatro aspectos: transparencia financiera, responsabilidad social, liderazgo medio ambiental en fincas y liderazgo medio ambiental en procesos.

UTZ Certified: es un estándar establecido por UTZ, una organización privada basada en Holanda. Contempla la trazabilidad del café desde su cultivo, sistematización de procesos, calidad de la semilla, mantener la fertilidad de los suelos y evitar erosiones, buen manejo de fertilizantes y pesticidas. Además, evitar la contaminación ambiental por uso de fertilizantes y pesticidas; cumplir las leyes (como el pago de salario mínimo, no contratar a menores de edad, pagar seguro social, etc.), proveer buenas condiciones de trabajo y vivienda a los trabajadores.

AAA Nespresso: el Programa AAA Sustainable Quality consiste en una serie de prácticas que en su conjunto permite a los caficultores beneficiarse directamente del cultivo de café de la más alta calidad, respetando los principios de la sostenibilidad ambiental, social y productiva.

Rainforest Alliance: comprende el cumplimiento de tres pilares, que son protección medio ambiental, equidad social y viabilidad económica. Su sello, que es una ranita verde, garantiza que los productos y servicios son realizados de manera social, económica y ambientalmente sostenible.

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  • Los datos oficiales confirman que el café se mantiene como el principal producto de exportación de Nicaragua. Se comercializa a 20 países, pero los mayores compradores son Estados Unidos y varias naciones de Europa.
320.0 millones de dólares sumaron las exportaciones cafetaleras el año pasado, según un reporte del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex).

236.7 millones de dólares totalizaron las ventas del grano en el 2009, mientras que en el 2008 sumaron 278 millones de dólares.

188.9 millones de dólares aportaron las exportaciones de café al finalizar el 2007, mientras que en 2006 generaron 207 millones de dólares.

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Uno de los principales elementos del Programa de Certificación y Asistencia Técnica que impulsa la empresa Cisa Exportadora es el de reforestación. El año pasado, sólo en el grupo de productores de El Mancotal-La Reforma, se distribuyó unas 16 mil plantas, cifra que se duplicará este año. Entre las especies que se proveen para la reforestación está el cedro rosado, pochote, pino y plantas leguminosas.

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Félix Carrasco, técnico agrónomo que atiende la zona El Mancotal-La Reforma, explica que los productores de la región cuentan con las certificaciones 4C y C.A.F.E. Practices.

“Los productores aquí han tratado de seguir mejorando la parte de la calidad. Ellos siempre le han dado buenas condiciones a sus trabajadores, pero se les ha guiado para que lo hagan con mayor eficiencia. Eso les permite un mayor puntaje a la hora de evaluarse para una certificación”, indica.

MAYORES RENDIMIENTOS

Alan Chavarría, después de 20 años de haber empezado a cultivar café, ve los mayores rendimientos por manzana.

“Antes tenían fuertes bajones en las cosechas. Un año sacaba mil quintales, ahora saqué tres mil. Como no teníamos asistencia técnica, el rendimiento era de unos 30 quintales oro por manzana y ahora sacamos 40 quintales por manzana”, destaca.

Chavarría cultiva cerca de 50 manzanas de café en sociedad con la familia. Desde hace un año aproximadamente obtuvo su primera certificación, la 4C, la cual le ha permitido ganar entre 7 y 10 dólares más por cada quintal de café.

Conforme su café va obteniendo más sellos de certificación, aspira a que él y sus socios puedan tener mejores viviendas, mejores vehículos de trabajo y “buscar más terreno para seguir sembrando más café”.

“Aquí es lo mejor que hay, más con estos precios de ahorita, no hay mejor negocio que el café”, dice visiblemente satisfecho.

De hecho el precio internacional del café se mantiene actualmente por encima de los 230 dólares el quintal, muy por encima de los 165 que promedió el año pasado, según un reporte de la Organización Internacional del Café (ICO), que indica que los precios “se mantendrían firmes” en 2011.

EN BUSCA DEL SELLO

El productor Oscar Martín Pineda aún no cuenta con su certificación, aunque espera que ésta llegue pronto.

Hace pocos días recibió a un grupo de técnicos evaluadores que decidirán si sus prácticas en el proceso productivo lo hacen merecedor de un sello certificador.

Él está optimista, sobre todo porque sus prácticas ambientales le dan seguridad.

“Nosotros antes sólo lavábamos (el café) y eso iba a caer a las fuentes de agua. Hoy en día ya no, hay una fosa de aguas mieles (residuo del lavado del café). La pulpa era otro problema, uno despulpaba y cuando estaban las llovederas la pulpa iba a caer a las fuentes (de agua), ahora se hace una pila para retener la pulpa y se le hace una aplicación de cal y se puede regar en el café como abono”, explica.

Antes, además, en una sola bodega almacenaba abono, veneno y hasta alimentos. Hoy tiene una bodega para cada uno de ellos.

Estas mejoras, indica Vidaurre, se logran porque a través del programa los productores reciben financiamiento para que puedan invertir en maquinaria, insumos o mejorar sus condiciones de producción.

“Han realizado inversiones, han renovado sus beneficios húmedos y eso ha impactado en la calidad del producto que están sacando”, valora.

También obtienen financiamiento a largo plazo y con una tasa de interés del 1.5 por ciento.

Vidaurre detalla que en 2010, en un grupo de 26 productores de La Reforma-Mancotal, se colocaron unos 60 mil dólares en financiamiento, cifra que este año pasará a 65 mil.

Alan Chavarría,  productor: “Aquí es lo mejor  que hay, más con estos precios de ahorita,  no hay mejor negocio que el café”.
TAMBIÉN MATAGALPA

En la comarca Yasica Sur, en el municipio de San Ramón, Matagalpa, hay un grupo de 35 productores que también están cambiando sus vidas conforme certifican su café.

“Nunca en mi mente se me vino lo de la certificación. Una vez vinieron y me dijeron si quería certificarme porque estaba en el nivel y dije que sí. Primeramente vino (el sello) 4C, luego UTZ y posteriormente AAA NESPRESSO, y para mí ha sido un gran desarrollo”, comenta Enrique García Medrano, quien tiene siete años produciendo café y un año de estar certificado.

Para él, el mayor beneficio de estar certificado es “la armonía con el medio ambiente”, lo cual es reproducido por toda la comunidad.

Hace algunos años, en el proceso de lavado de café, contaminaba entre un 10 y 15 por ciento del agua, pero “desde hace tres años estoy trabajando en la conservación de agua y este año prácticamente fue cero la contaminación”.

“Estamos tratándola a través de filtros, usando menos agua a la hora del despulpe, a la hora del lavado del café, ahí las estamos tratando con enzimas naturales que van a venir a descomponer esa materia y lo usamos como abono orgánico”, explica.

Pero además de proteger el medio ambiente, los sellos de certificación le permiten obtener unos 15 dólares más por quintal que el precio promedio pagado por el mercado.

“Todo lo que vamos a adquirir (de sobreingresos) todo va a ser nuevamente para ingreso de los trabajadores. El salario, alimentación y trato de los trabajadores”, indica.

En la finca de García hay una veintena de trabajadores permanentes y en época de corte contrata entre 80 y 120 personas.

Fausto Picado,  productor: “Antes yo no tenía  ni un vehículo,  no tenía ni una  máquina buena,  pero hemos ido  mejorando”.
ESTÍMULOS LABORALES

Además de esto, agrega, han podido invertir en la finca, principalmente para mejorar las vías de acceso, pues antes ahí “no había beneficios, no había casas, era un potrero”.

Evenor Tinoco, también productor cafetalero de Yasica Sur, dice que en su caso el mayor beneficio de las bondades de estar certificado trata de dárselo a sus trabajadores.

“Yo pienso que el excedente que se paga por los cafés certificados, devolverlo a la parte social”, afirma.

En su caso, procura proveer a los trabajadores de los materiales de trabajo básicos, como machetes y botas de hule, que en otras fincas los trabajadores deben autofinanciarse.

“Y se les paga el salario mínimo, con sus ajustes de ley… y se les da reconocimientos a los trabajadores al final de temporada”, añade.

El técnico agrónomo Elvis Aguilar, quien atiende a los productores de Yasica Sur, resalta que desde que se inició el programa de certificación la conservación del medio ambiente ha sido uno de los fuertes.

“Si nosotros dejamos ir las aguas mieles a la quebrada se da una proliferación de bacterias, lo cual no permite que el oxígeno esté presente en el agua y lo que hay ahí, toda la fauna acuática, perecería”, señaló.

Pero, desde que los productores de esa zona trabajan para conseguir su certificación, han reducido casi en su totalidad la contaminación de los afluentes. Como “recompensa” su producción es mayor y de mejor calidad, mientras han logrado elevar sus niveles de vida.

Para obtener la certificación los productores de café han tenido que instalar en sus fincas pilas de tratamiento de las aguas mieles.  LA PRENSA/M.LORÍO

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