Oficialmente, de los más de ocho mil 300 reos que hay en el país, 101 son adolescentes. ¿Dónde están todos ésos jovencitos de entre 13 y 18 años que a diario aparecen en las noticias que asaltaron a alguien en una parada, o que fueron supuestamente obligados por un adulto a participar en otro delitos, incluido el narcotráfico?
Si ya pasaron por las manos de un juez, no los busque en las cárceles, búsquelos en los centros de rehabilitación, en los albergues. Y, no se asuste: hasta pueden ser compañeros de clases de sus hijos en las escuelas públicas y hasta en las universidades. ¿Cómo es posible esto?
Se debe a la justicia especial penal de adolescentes, o justicia restaurativa. Muchos son los que dudan de este sistema, pero también muchos quienes lo defienden.
Lea sobre este tema en un reportaje de la revista Domingo en esta edición. También vea los retos del Estado y de la sociedad misma ante el problema que representan los jóvenes que se ven envueltos en la comisión de un delito.