EL CAIRO/AFP
El presidente egipcio Hosni Mubarak designó ayer a un vicepresidente, el jefe de la inteligencia Omar Suleiman, por primera vez en 30 años, y a un nuevo primer ministro, ambos con rango de general, para tratar de desactivar una rebelión que en cinco días se cobró más de cien muertos.
Suleiman, de casi 77 años, considerado como uno de los jefes de inteligencia más importantes de Oriente Medio por haber tratado temas sensibles como el conflicto israelo-palestino, se convirtió en número dos de Mubarak, alimentando conjeturas sobre la posibilidad de que sea el sucesor del mandatario, de 82 años, en el poder desde 1981.
El jefe de Estado, que la víspera disolvió su gobierno y anunció reformas, designó al ex ministro de Aviación y ex jefe de la Fuerza Aérea, Ahmed Shafiq, en el cargo de primer ministro.
Con decenas de miles de personas en las calles de El Cairo y otras ciudades del país para exigir su renuncia, el Presidente egipcio movió por fin ficha, después de varios días de silencio. Pero esas primeras medidas no parecieron convencer a la oposición y los manifestantes de deponer las protestas.
El opositor y Premio Nobel de la Paz, Mohamed ElBaradei, calificó de “insuficientes” los cambios e instó a Mubarak a dejar el poder cuanto antes por el bien de Egipto, en una declaración a la televisión Al Jazeera.
Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Líbano y Jordania, organizaron vuelos especiales para sacar del país a sus ciudadanos y a las familias de sus diplomáticos.
El esfuerzo de estas personas se vio truncado porque varias aerolíneas habían cancelado, postergado o suspendido sus vuelos, como fue el caso de la aerolínea israelí El Al, EgyptAir y la alemana Lufthansa.
Las protestas socavan una de las principales fuentes de ingreso de moneda extranjera: el turismo, que representa el 11 por ciento del Producto Interno Bruto.
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En la calle, los nombramientos tampoco cayeron bien. “No es una buena decisión. (Suleiman) es un hombre de Mubarak. Esto no es una señal de cambio”, dijo Osama, un manifestante en el centro de El Cairo. “Ni Mubarak, ni Suleiman: estamos hartos de estadounidenses”, corearon grupos de manifestantes, en referencia a las buenas relaciones del régimen de Mubarak con Washington.
Las autoridades adelantaron ayer dos horas, a las 16H00 (14H00 GMT), el inicio del toque de queda, que se prolongará hasta las 08H00 de la mañana. Pero los manifestantes desacataron la medida y seguían en la calle por la noche, al igual que el día anterior.
102 MUERTOS
Al menos 102 personas murieron y varios centenares heridas en los enfrentamientos del viernes y ayer, según fuentes médicas y de los servicios de seguridad.
El viernes, los choques entre policías y manifestantes antigubernamentales dejaron 62 muertos, 35 de ellos en El Cairo, según esos reportes. Ayer, se registraron 11 muertos (tres en El Cairo, tres en Rafah y cinco en Ismailiya), según fuentes médicas.
Otras 22 personas murieron en enfrentamientos entre manifestantes y policía en Beni Sueif, a unos 140 km al sur de El Cairo, según fuentes de la seguridad.
Estos muertos se suman a los siete registrados en los tres primeros días de protestas, llevando el total de muertos a 102 desde el 25 de enero.
CAMPO DE BATALLA
El Ejército, columna vertebral del régimen, fue movilizado junto con la Policía para mantener el orden y aplicar el toque de queda en El Cairo, Alejandría y Suez.
El Ejército llamó además a la población a protegerse de los saqueadores que desvalijaron decenas de comercios en varios barrios de la capital, donde la Policía brillaba por su ausencia.
Ayer en la tarde El Cairo parecía un campo de batalla, con restos de coches quemados y escombros en las calles y un espeso humo negro que aún salía de la sede del partido gubernamental, ubicado a orillas del Nilo e incendiado la noche anterior.
PREOCUPACIÓN
Varios países expresaron su preocupación por la situación en el más poblado de los países árabes. El presidente estadounidense Barack Obama instó a Mubarak a “cumplir con sus promesas” y a no usar la “violencia contra manifestantes pacíficos”.
Obama se reunió ayer con el Consejo de Seguridad Nacional para debatir la crisis en Egipto, y reiteró su llamado al Gobierno de El Cairo a emprender reformas y mostrar cautela con los manifestantes.
En un comunicado de la Casa Blanca, en el que no se ofreció ninguna reacción del Presidente a los nombramientos realizados ayer por Mubarak, sí indicó que Obama “reiteró su objetivo de oponerse a la violencia y llamar a la contención”.
Además, subrayó “su apoyo a los derechos universales, y su respaldo a pasos concretos que hagan avanzar las reformas políticas en Egipto”, tal y como expresó ayer en su conversación telefónica con Mubarak.
La Unión Europea (UE) también urgió a “frenar la violencia para detener el derramamiento de sangre” en el país árabe.
El presidente de la UE, Herman Van Rompuy, pidió además “la liberación de todos los detenidos (…) por motivos políticos” y el lanzamiento del “necesario proceso de reformas”.
El presidente francés Nicolas Sarkozy, la canciller alemana Angela Merkel y el primer ministro británico David Cameron pidieron a Mubarak “iniciar un proceso de cambio” frente a las “reivindicaciones legítimas” de su pueblo y a “evitar a toda costa el uso de la violencia contra los civiles”, ayer en una declaración conjunta.
El rey Abdalá, de Arabia Saudita, consideró en cambio que las protestas representan “ataques contra la seguridad y la estabilidad” de Egipto, llevados a cabo por “infiltrados” en nombre de la “libertad de expresión”.
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