EL CAIRO/AGENCIAS.- Muerte, pillaje, violencia y caos, son las palabras que describen la situación que se vive en Egipto y que ayer llegó a su sexto día de manifestaciones llenas de ira.
La revuelta social, causada por el descontento de la población hacia el gobierno de 30 años del presidente Hosni Mubarak, no se detiene y ya cuenta con más de cien muertos. Sólo en el quinto día caótico, cuando los ciudadanos volvieron a retar un toque de queda extendido, se registraron más de treinta muertos en distintos puntos del país.
Pese a que el presidente Mubarak nombró, por primera vez en treinta años, a un vicepresidente en el país, el jefe de la inteligencia Omar Suleiman, y a un nuevo primer ministro, Ahmed Shafiq, ambos con rango de general, para tratar de desactivar la rebelión, los ciudadanos no se contentaron con los cambios y continuaron pidiendo la caída del mandatario, quien se rehúsa a dejar el poder.
Las protestas también han tenido réplicas en países como Estados Unidos.