Por Geraldine González y Vanessa Baltodano
El año escolar está “a la vuelta de la esquina”. Ya tenés tus baterías escolares recargadas, pero en esta ocasión, el nivel de ansiedad y nerviosismo aumenta porque serás el nuevo en el “cole”. Miles de aventuras te esperan al lado de tus nuevos compañeros, y quizás esperas encontrarte alguna chavala que te robe el corazón y te haga suspirar. Te sudan las manos, estás a tan solo unos pasos de entrar al salón. Agarrás valor y cuando te decidís a entrar ¡sorpresa! el salón está lleno de hombres. ¿Podés creerlo?
Aunque parezca un cuento, hay chavalos que han pasado por situaciones similares, pues han estudiado en colegios para varones o señoritas según sea el caso. En Nicaragua, aunque no en gran cantidad, existen colegios que siguen esa línea de educación, la que generalmente mantienen desde su fundación.
Según la Brevísima historia de la educación en Nicaragua, escrita por Jorge Eduardo Arellano, la primera escuela de señoritas fue fundada en Granada en 1872 por Elena Arellano. Años después, en 1938, se establecieron dos escuelas normales: la de varones llamada Franklin D. Roosevelt y la Escuela Normal de Señoritas, dirigida por Josefa Toledo de Aguerri.
“NOSOTROS SOMOS LOS QUE MANDAMOS”
El colegio Salesiano Don Bosco, en Masaya, es uno de los colegios que únicamente admite varones desde su fundación en 1926, cuando inició como un internado. Actualmente las clases son regulares.
Allan Bolaños, de 16 años, cursa su quinto año en este colegio. Él, al igual que sus amigos Luis Gómez, Oscar Moncada, José Bolaños y Mauricio Gutiérrez, estudian en este “cole” desde primer grado, lo que ha permitido que estos chavalos se adapten perfectamente a estudiar sólo con hombres. “El colegio tiene una buena enseñanza, además que entre varones nos sentimos en confianza. Aquí nosotros mandamos”, afirman.
Para ellos, estudiar con mujeres implicaría cambiar la “fregadera” que arman entre bróderes, pues a las chicas no pueden darles el mismo tipo de bromas. Asimismo, expresan que entre todos se apoyan, como un solo grupo. “Con las mujeres es distinto, porque ellas tienden a formar sus propios grupos, a dividirse”, comenta Gómez.
Además de la formación espiritual y académica, el colegio cuenta con actividades extracurriculares en las que participa el alumnado. Esto permite que los chavalos que aquí estudian se adapten fácilmente a este ambiente.
“NOSOTRAS SOMOS ORDENADAS”
Kiara Melissa Guzmán, de 15 años, estudia el tercer año de secundaria en el colegio Santa Teresita, de Masaya, en el cual solo estudian chavalas, lo contrario del colegio Salesiano.
Guzmán vivía en Managua con sus padres, quienes decidieron irse a vivir a Masaya y desde ese entonces estudia en este colegio solo para mujeres, al que entró a cursar su tercer grado de primaria. Según ella es el “cole” que más le gusta porque, además de ser solo de mujeres, es uno de los mejores colegios de Masaya. No desea cambiarse de colegio porque su sueño es terminar sus estudios ahí, donde ya por años ha estado y aprendido todo lo que sabe.
“Nos sentimos en confianza, ya que solo somos mujeres, tenemos más orden y no armamos fregaderas como los hombres, ellos tienden a dar bromas y a jugar muy bruscamente, nosotras no somos así”, esto es lo que opinan Kiara, Sheyla y Keylin, las chicas del colegio Santa Teresita.

Este “cole” nació en el año 1945 bajo la protección de Santa Teresa de Lisieux. Se organizó en un primer momento la Escuela Elemental y la Educación Media, después se abrieron las puertas para trabajar con una escuela nocturna para personas pobres y necesitadas.
En la Capilla de este colegio se tenía siempre expuesto a Jesús Eucaristía, en donde las Religiosas y las personas externas encontraban serenidad y fuerza.
¿BUENO O MALO?
Para la psicóloga Verónica Acevedo, es conveniente que los chavalos estudien en colegios mixtos, pues en la vida diaria las relaciones de comunicación se dan entre hombres y mujeres.
“Es importante que los niños aprendan a convivir con el sexo opuesto, pues esto les ayuda a alcanzar una madurez emocional al momento de establecer relaciones”, opina Acevedo. Asimismo, esta interacción entre hombres y mujeres permite en la infancia que el niño aprenda a manejar sus emociones, preparándose para en un futuro tomar decisiones acertadas al elegir una pareja.
“Somos seres sociables, vivimos en colectividad, por lo tanto es necesario que exista respeto y confianza entre hombres y mujeres”, concluye la experta.
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