La situación de violencia que enfrenta Guatemala cobró la vida de 42 nicaragüenses el año pasado, confirmó el embajador de Nicaragua en ese país, Silvio Mora, quien consideró que estos crímenes no son inducidos, pues “algunos piensan que (esto es) porque son nicaragüenses. No, aquí los caminos, las calles, por donde quiera que voy están pringadas de sangre”.
El embajador nicaragüense criticó que en estos casos los criminales aún no han sido llevados a la justicia.
“Estamos muy dolidos, indignados que a esta fecha no hayan resuelto todos esos casos”, refirió vía telefónica el embajador Mora.
En su mayoría las víctimas son “gente sencilla, inocente, humildes que venían acá a Guatemala a negociar, a comprar ropa, a comprar calzado, juguete, a comprar artesanía y buscar cómo vender allá (Nicaragua) para ganarse un poco la vida. Y perdieron la vida”, destacó Mora.
AÚN NO CAPTURAN A LOS CRIMINALES
El diplomático dijo que en su momento el responsable de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), Carlos Castresana, le refirió que tenían localizados a los responsables intelectuales y materiales de los asesinatos, que solo estaba esperando el momento para capturarlos.
Según Mora, Castresana le indicó en esa ocasión que se trata de “gente que se movilizan entre Honduras y Guatemala y entre Guatemala y El Salvador”. Pero el diplomático nicaragüense dijo desconocer qué ha sucedido para que no sean arrestados.
Mora recordó que “el asesinato más horrendo y más grande que se dio aquí de nicaragüenses y calificado así por organismos internacionales, fue el del 8 de noviembre (2008) en un lugar desolado de Zacapa”.
En ese caso 15 nicaragüenses y un holandés fueron asesinados, primero baleados y después incinerados dentro del autobús en que viajaban. En este caso, la Sala Primera de Apelaciones confirmó la condena de 820 años de prisión para Juan Carlos Policarpio Chinchilla. Hasta ahora el único condenado.
“Eso es terrible”, expresó Mora, quien también mencionó que entre los casos ocurridos el año pasado, está uno perpetrado en octubre donde otros cinco nacionales fueron asesinados, entre ellos una niña de tan solo 21 meses, Dara Sofía Gutiérrez, a quien “la asesinaron sin piedad, ni compasión”.
Según el diplomático, los asesinos mataron a la niña cuando pretendieron obligar a los padres de la menor que dijeran a dónde trasladaban droga, “entonces fue descuartizada”.
Los padres de la niña eran negociantes de ropa, dijo Mora. El funcionario aclaró que ninguno de los nicaragüenses asesinados tenían nexos con el narcotráfico.
Mientras tanto, la AFP informó que policías mexicanos rescataron ayer a 219 inmigrantes indocumentados que viajaban hacinados en una casa rodante por una carretera del sureste de México.
Los ilegales viajaban en condiciones inhumanas. Dos de ellos son nicaragüenses.
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