TEGUCIGALPA/ACAN-EFE
El Presidente de Honduras, Porfirio Lobo, reconoció ayer el grave clima de inseguridad que vive su país y negó que haya una “política de Estado” para violentar los derechos humanos.
“Tenemos mucho pendiente en el tema de lo que es el control de la delincuencia y respeto a los derechos humanos”, expresó Lobo durante una extensa rueda de prensa que brindó en la Casa Presidencial al cumplir su primer año de mandato (2010-2014). “No niego que hay un clima de inseguridad, que estamos luchando por” superarlo, apuntó.
El combate de la violencia, la delincuencia común y el crimen organizado es uno de los problemas en los que el Gobierno de Lobo presenta rezago, según distintos sectores políticos y sociales.
Organismos locales e internacionales de derechos humanos señalan que persiste la impunidad en muchos abusos, la mayoría cometidos durante la crisis por el golpe de Estado a Manuel Zelaya en 2009, y reclaman el esclarecimiento del asesinato de una decena de periodistas y varios homosexuales.
Lobo aseguró que en su Administración, que asumió el 27 de enero de 2010, “no hay ninguna política de Estado para asesinar a nadie ni para violentar los derechos humanos”.
“Separemos bien las cosas”, pidió Lobo, porque “un tema es que haya delincuencia y otro tema es que el Estado esté asesinando gente, esté induciendo a que se asesine gente; de una cosa a otra hay una gran distancia”.
En derechos humanos “hay problemas que están bien para la exportación” de quienes los denuncian, pero “nos crean una imagen afuera que daña, que nos afecta; muchas veces, al final también pueden afectar programas que vienen para la gente pobre”, agregó.
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