TEGUCIGALPA/ ACAN-EFE
El Presidente de Honduras, Porfirio Lobo, cumple hoy el primero de sus cuatro años de gobierno, mientras que Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, sigue en la República Dominicana.
El primer año de Lobo en el poder ha transcurrido entre el apoyo de quienes respaldaron el golpe de Estado a Zelaya y las protestas del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), que exige el regreso del ex gobernante y la convocatoria de una Constituyente.
El FNRP, además, sigue sin reconocer al gobierno de Lobo, quien asumió el 27 de enero de 2010, el mismo día que extendió un salvoconducto a Zelaya para que viajase a la República Dominicana, después de permanecer refugiado en la Embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre del año anterior.
La semana pasada, el Parlamento hondureño aprobó la creación de Regiones Especiales de Desarrollo, similares a ciudades modelo como Hong Kong, lo que algunos sectores rechazan porque aseguran que el país cederá soberanía, algo que niegan los diputados.
Barahona subrayó que “el primer año de Lobo” en el poder “ha sido una pesadilla para el pueblo hondureño, que vive en una crisis económica, política y social”. Añadió que durante la administración de Lobo, decenas de miembros del FNRP han sido víctimas de represión y asesinato por parte de los cuerpos de seguridad del Estado.
Lobo, quien ganó las elecciones de noviembre de 2009, que se celebraron en plena crisis política, asumió cuando Honduras seguía aislada de la comunidad internacional, por el derrocamiento de Zelaya. A un año, Lobo no ha logrado la reconciliación entre los hondureños. Sin embargo, la comunidad internacional y los principales organismos financieros comenzaron a reconocer al Gobierno de Lobo.
En una comparecencia con ocasión del inicio del segundo período de sesiones del Parlamento, Lobo destacó el martes los logros que tuvo el país en materia económica, en comparación con 2009, y otras conquistas políticas y sociales.
El presidente no profundizó en la ola de violencia y delincuencia común que vive el país, con muertes violentas que en promedio suman unos quince diariamente, según diversas fuentes.
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