Un profesor de inglés recurrió ayer al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) para denunciar que pese a que sufre una enfermedad que le incapacita para seguir trabajando, el Seguro le niega una pensión de invalidez debido a que no reúne las cotizaciones necesarias.
Según el profesor Milton José Murillo, su centro de trabajo no reportó en su totalidad sus cotizaciones, pese a que a él le hacían las deducciones. “Tengo una incontinencia fecal crónica e irreversible (…) yo ya no puedo trabajar”, expresó Murillo.
Al igual que Murillo, Antonio Pérez Meneses, de 25 años, del sector de Malacatoya, denunció que tras un accidente laboral sufrido en noviembre pasado perdió la pierna y el brazo derecho, al recibir una descarga eléctrica mientras desarrollaba sus labores. Aunque el empleador le ha pagado la mitad de su salario, Pérez se siente desprotegido porque teme que llegue un momento en que su patrón dejará de pasarle esta ayuda. Pérez tenía 10 años de trabajar en la finca Santa Lastenia. “Así como estoy ya no puedo trabajar ya, ¿de qué voy a echar mano?”, lamentó el joven.
Carlos Guadamuz, funcionario del Cenidh, quien aborda el tema laboral en ese organismo, criticó la falta de inspecciones y control por parte del Ministerio del Trabajo (Mitrab) y del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que deja desprotegido a los trabajadores.
A criterio de Guadamuz, el INSS se ha limitado a administrar el Seguro Social de una manera mercantil.
Un análisis efectuado por ese organismo, en relación al empleo en el país, indica que de los 2.28 millones que representa la población en edad de trabajar, sólo un 12 por ciento está asegurada y de 121 mil 784 empresas existentes, sólo el 16 por ciento está inscrito en el INSS.
Guadamuz estimó que la situación de los trabajadores del campo “es bastante compleja y preocupante”, pues la actividad agropecuaria no figura entres las principales actividades económicas con mayor concentración de empleadores. El 70 por ciento de la población asegurada en el país se concentra principalmente en las cabeceras departamentales, y especialmente en Managua, Chinandega y León.
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