Cecilia Sofía Monge Rivera, 11 meses. LA PRENSA/U,MOLINA

¡Soy talla grande!

Un niño se considera obeso cuando sobrepasa el 15 a 20 por ciento de su peso ideal, según explica el doctor Leonel Palacio, especialista en Pediatría. “Existe un peso recomendado para la talla y no para la edad, es decir, aquellos que son niños grandes o altos su peso será mayor que el de un niño de menor estatura”.

Por Keyla Ballesteros

Un niño se considera obeso cuando sobrepasa el 15 a 20 por ciento de su peso ideal, según explica el doctor Leonel Palacio, especialista en Pediatría. “Existe un peso recomendado para la talla y no para la edad, es decir, aquellos que son niños grandes o altos su peso será mayor que el de un niño de menor estatura”.

La obesidad es el incremento del índice de masa corporal en relación con el peso y la talla. “Es una enfermedad considerada una epidemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desde el año 1990 ha venido afectando a países en vías de desarrollo. En nuestro caso Nicaragua tiene el contraste de desnutrición y obesidad”, señala Palacio.

¿GORDITO PARA SIEMPRE?

Vivimos en una sociedad donde relacionamos a un bebé “gordito” con un niño sano, o bien que la obesidad desaparecerá cuando crezca, no obstante esto depende de muchos factores.

Según Palacios, uno de cada cuatro niños en edad preescolar tendrá sobrepeso en la edad adulta, mientras que uno de cada dos en edad escolar continuará siendo obeso cuando crezca. Sin embargo, un índice casi seguro para saber si su hijo será un adulto obeso es identificando qué tipo de familia tiene, es decir, si el niño proviene de padres obesos, es muy difícil que el niño vaya a ser delgado. “El factor genético es la principal causa de obesidad, debido a que ya viene codificado desde su formación en el útero de la madre”.

“El otro aspecto son los hábitos de alimentación en la casa. Qué es lo que comen, a qué hora y el tipo de comida que ingieren incide de manera drástica en el menor, así como el sedentarismo al que son sometidos. Ya no hay quien se preocupe por darles los alimentos adecuados, ahora es muy cómodo para los papás dejar a sus hijos frente al televisor o la computadora. Por otro lado, algunas enfermedades crónicas y síndromes son causantes de obesidad”, señala Palacio.

LOS RIESGOS

Existen dos mayores consecuencias de la obesidad infantil, una es la relacionada con el aspecto sicológico (baja autoestima) y la otra con el riesgo —muy elevado— de desarrollar enfermedades del corazón, hipertensión arterial y diabetes. “Hoy en día más adultos jóvenes desarrollan diabetes — un mal que antes aparecía entre los 40 y 50 años—, además, se vuelven insulino resistentes y por ende, desarrollan el síndrome metabólico (aumento de presentar una enfermedad cardiaca, un derrame o diabetes)”, afirma el especialista.

En algunos casos los menores tienen mayor dificultad para dormir y problemas en las articulaciones.

¿QUÉ HACER?

“Lo más importante es incentivar la lactancia materna y evitar darle fórmulas infantiles durante ese periodo, ya que cuando el menor es sobrealimentado, aumentan las probabilidades de que suba de peso”, dice Palacios.

Así mismo, debe participar arduamente en la alimentación de su hijo y procure incluir alimentos sanos como frutas y verduras en su dieta. “Si su bebé ya padece obesidad —la cual debe ser detectada por un pediatra— , debe someterlo a una dieta personalizada desde el punto de vista nutricional bajo la supervisión de un especialista exclusivamente, si es un niño mayor de 2 años incentívelo a practicar actividades físicas”.

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