Hailey Britton y su bebé de 8 meses, Alice Kristen Candia Britton. LA PRENSA/ URIEL MOLINA

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La alimentación de la madre durante la lactancia es de vital importancia para ella y su bebé. Es necesario que los alimentos que ingiera brinden los nutrientes esenciales para su organismo, ya que con el paso del tiempo el cuerpo absorberá los elementos de reserva provocando carencias de proteínas, vitaminas y minerales. “Aunque la leche producida seguirá siendo de calidad, no podrá seguir produciendo la misma cantidad, ya que al no existir una alimentación balanceada —por parte de la mamá—, poco a poco se irán perdiendo los elementos necesarios para producir más leche”, afirma la doctora Martha Justina González, especialista en nutrición.

Por Keyla Ballesteros

La alimentación de la madre durante la lactancia es de vital importancia para ella y su bebé. Es necesario que los alimentos que ingiera brinden los nutrientes esenciales para su organismo, ya que con el paso del tiempo el cuerpo absorberá los elementos de reserva provocando carencias de proteínas, vitaminas y minerales. “Aunque la leche producida seguirá siendo de calidad, no podrá seguir produciendo la misma cantidad, ya que al no existir una alimentación balanceada —por parte de la mamá—, poco a poco se irán perdiendo los elementos necesarios para producir más leche”, afirma la doctora Martha Justina González, especialista en nutrición.

MENOS O MÁS CALORÍAS

Ella explica que si la mujer terminó el embarazo con el peso adecuado, debe adicionar 400 a 500 calorías a su dieta diaria. “Esto no significa que comerá más de la cuenta, sino que podrá agregar por ejemplo 2 tortillas o media taza de frijoles más a su dieta, en cambio si obtuvo unas libras de más no necesitará más calorías, debido a que la mujer posee reservas de grasa que proporcionarán los elementos necesarios, además, será con la práctica de la lactancia que podrá volver a su peso ideal”.

En promedio se deben consumir de 1,800 a 2,000 calorías diarias. “Aunque para completar ese total de calorías, la mujer puede agregar dos raciones de pan o tortillas extras, es necesario que consuma vegetales, almidones ricos en fibras como la avena o pan integral, frutas y proteínas, las que se encuentran en la carnes rojas, pollo, pescado, huevo, leche y frijoles, además de aceite, pero en pequeñas cantidades”, dice la especialista.

ADIÓS A LA CAFEÍNA Y ALCOHOL

Por otro lado, el café y las gaseosas deben eliminarse o tomarse en menor cantidad, “puede consumir una taza en dos tomas durante el día, debido a que si consume más de la cuenta la cafeína pasará a través de la leche materna, así mismo ocurre con el licor. No obstante, si desea tomarse una copa de vino o una cerveza, se recomienda hacerlo posterior a dos horas de haber amamantado al bebé”, señala González.

Lo que sí debe consumir en mayor cantidad es agua. De acuerdo con la nutricionista, el agua es fundamental para que el volumen de leche sea considerable. “Está comprobado que durante la lactancia la mujer padece de más sed, lo que no significa que deba tomar más frescos o gaseosas para saciarla, sino consumir agua pura en 10 a 12 vasos durante todo el día, así se mantendrá hidratada y podrá producir suficiente leche”.

VITAMINAS Y MINERALES

Un vegetal diario (amarillo o verde) es esencial para ambos. La zanahoria, plátano maduro y mango, así como las espinacas, bróculi, lechuga romana, toronja, piña y el jugo de tomate son ricos en vitamina C, mientras que la leche, el yogur y queso son fuente de calcio, un mineral necesario para la correcta formación de los huesos y dientes del bebé.

“Se aconseja tomar tres vasos de leche al día en sus distintas presentaciones, no obstante los lácteos son pobres en hierro, por lo que debe optar por el consumo de nueces, semillas de marañón, frijoles, carnes rojas y los vegetales verdes para adquirirlo”, señala González.

Por otra parte, los mariscos —principalmente el pescado— contienen vitamina D y son excelente fuente de Omega 3, sin embargo se corre el riesgo de desarrollar una alergia alimentaria.

GRASAS DAÑINAS

Según González, la madre puede consumir de 6 a 8 cucharaditas de aceite al día para proporcionar las grasas necesarias a su bebé a través de la leche, sin embargo solamente nos referimos a las grasas animales y aceites vegetales. “Debe evitar el uso de margarinas para cocinar. Esta grasa trans es considerada muy dañina para el organismo, debido a que al estar hidrogenada satura y forma placas de grasas en las arterias, causando enfermedades cardíacas y la formación de radicales libres”.

Es importante destacar que durante el período de lactancia la madre debe de cuidar lo que come y toma, ya que está comprobado que el consumo de diversos alimentos modifican el sabor de la leche. Y alimentos muy condimentados o picantes, así como la ingesta desmesurada de cítricos pueden causar problemas en la digestión del infante.

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