El público disfrutó de una colección de absoluta actualidad y a la vez inspirada en la esencia de la firma. LA PRENSA/ AFP/Francois Guillot

Distinción de alta costura

El nuevo desfile de John Galliano para Christian Dior convirtió ayer al Museo Rodin en el epicentro de la primera jornada de alta costura para el verano 2011, que anoche cerró con la colección Etam de Natalia Vodianova en el Grand Palais.

PARÍS/EFE

El nuevo desfile de John Galliano para Christian Dior convirtió ayer al Museo Rodin en el epicentro de la primera jornada de alta costura para el verano 2011, que anoche cerró con la colección Etam de Natalia Vodianova en el Grand Palais.

Con la estrategia de convertir en una verdadera joya cada uno de sus modelos, el modisto gibraltareño John Galliano deleitó como nunca a la asistencia. En una verdadera noche de glamour.

Un público que descubrió igualmente encantado la presencia en la sala del director español Pedro Almodóvar acompañado de la actriz Elena Anaya, protagonista de su próxima película, La piel que habito .

Todos disfrutaron de una colección de absoluta actualidad y a la vez inspirada en la esencia de la firma, en sus más fastuosos volúmenes, adornados con exquisitos bordados sobre un perfecto corte construido sobre materias primas de ensueño.

Con tanto fasto Galliano parecía proponer un mensaje rotundo aunque subliminal, pues la crisis dejó de existir por completo durante los minutos que duró su presentación, en una carpa instalada al efecto en los jardines del Museo Rodin, junto a los inválidos.

Al igual que ocurrió a mediados del siglo pasado, cuando Christian Dior abrió las compuertas de la ilusión al empezar a derramar su soberbio y generoso lujo sobre la capital más elegante del mundo.

MUJER LIBRE

 Moda y glamour en el Museo Rodin.
LA PRENSA/ AFP /Francois Guillot

Las legendarias ilustraciones con las que René Gruau reflejó ese “nuevo look”, esa nueva manera de vestir a la mujer, liberada de las cartillas de racionamiento y de la pesadumbre de la posguerra, fueron el punto de partida de la colección.

Como en los años cincuenta vistos por el maestro fundador, con John Galliano la indumentaria más lujosa que una mujer pueda portar en la primavera-verano 2011 será también cuestión de decenas de metros de tejido.

Algo indispensable para crear los voluptuosos volantes, drapeados, plisados, las gigantescas mangas, faldas y boleros mostrados hoy, decididamente lejos, muy lejos de la crisis.

Con suma frivolidad lo corroboraban las aparatosas plumas portadas en la cabeza por las modelos, o las que formaban un voluminoso modelo blanco como de dos piezas, que para Elena Anaya fue, según dijo a Efe, éste era su favorito.

Además de haberse inspirado en sus dibujos Galliano rindió rotundo homenaje a la aristócrata italiana Marie Gruau de la Chesnaie (1909-2004), más conocida como René Gruau, nombre con el que firmó sus dibujos mundialmente apreciados.

También por su amigo Christian Dior (1905-1957), para quien a mediados del siglo pasado dibujó a placer, incluido su famoso “Vestido Bar” de voluminosas caderas, con el que nació el “New Look”, declinado hoy con absoluta actualidad en versión verano 2011.

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