Fotoarte: Bismarck Rodríguez.

¡Se me va el tren!

Te vas a quedar vistiendo santos, niña vieja, solterona o se te va a ir el tren son algunas de las frases más populares que se le adjudican a las mujeres que alcanzan la tercera década de su vida y aún no se han casado ni tienen hijos.

Te vas a quedar vistiendo santos, niña vieja, solterona o se te va a ir el tren son algunas de las frases más populares que se le adjudican a las mujeres que alcanzan la tercera década de su vida y aún no se han casado ni tienen hijos.

Para la mayoría estas frases son motivo de enojo y frustración. Generalmente a esta edad las mujeres ya han culminado el proceso de profesionalización, hecho que se les hubiera hecho difícil si se hubieran casado a temprana edad y más aún si tuvieran hijos.

La presión que ejerce la sociedad ante el hecho que una mujer no se case antes de los 30 obliga a algunas a juntarse y tener hijos sin haber tenido una preparación académica completa.

El hecho de casarse antes de los 30 es motivo de alivio para algunas, pues se subieron al famoso tren.

CUESTIÓN CULTURAL

La sociedad califica a una mujer de 30 años como “vieja”. La presión que las va a dejar el tren es cuestión cultural, según explica la sicóloga Ledia Gutiérrez, y este fenómeno no se da sólo en Nicaragua, sino es un pensamiento compartido entre los países latinoamericanos.

La especialista afirma que las mujeres se sienten presionadas y frustradas cuando no consiguen con quién casarse. “Muchas mujeres hacen un estimado de la edad que se van a casar, a qué edad van a tener hijos y cuando no se cumplen, se frustran, y esto aumenta cuando sus allegados las molestan”, dice Gutiérrez.

El dejarse influenciar por el qué dirán, ciertamente es una debilidad emocional. Por supuesto que no hay que generalizar, porque algunas mujeres deciden no casarse antes de los 30 para crecer profesional y económicamente, y para “disfrutar de la vida” antes de responsabilizarse teniendo hijos y atender un hogar.

La sicóloga advierte que una debilidad emocional trastorna la vida de las personas, llevándolas a la depresión porque atienden a la concepción de que ya no son jóvenes y este hecho asusta a varias.

Pero también existe otra presión que no es cultural sino física o biológica. “La mujer pasando los 35 años puede correr riesgos durante el embarazo. La misma presión social las hace pensar que ya no podrán salir embarazadas cuando llegan a una edad adulta”, señala Gutiérrez.

Algunas mujeres no pueden manejar dicha presión social y caen en depresión porque sienten que no están dentro de lo establecido, comenta la especialista.

“En algunos casos, las mujeres como usualmente se encargan de atender a los demás, se hacen cargo de sus papás, de sus hermanos o incluso, a veces hasta de sus sobrinos y no les da chance de salir, estudiar y de conocer gente, pues les han echado la carga y prefieren cuidar a sus familiares”.

Pero también está un factor determinante para algunas y es el hecho que han crecido soñando al príncipe azul, el hombre perfecto que no tiene defectos y cuando se dan cuenta que su pretendiente no es así, prefieren terminar la relación.

La sicóloga asegura haber atendido varios casos en su clínica, donde las mujeres crecieron pensando que los hombres son malos, violentos e infieles y que tienen la concepción de que es mejor “estar solas que mal acompañadas”.

MACHISMO A LA ORDEN DEL DÍA

¿Qué es lo que lleva el tren que todo el mundo me dice que me va a dejar? Se pregunta Martha Lira. “¡Que se vaya, yo estoy bien así!”, expresa muy segura. Lira es licenciada en Administración de Empresas, acaba de cumplir con 30 años y no se ha casado.

“Mi familia me va a volver loca con el tema del casamiento y de los hijos, realmente no quiero vivir esa faceta aún, siento que me hace falta vivir más, viajar, aprender y estoy disfrutando de mi propia casa, mi carro y soy feliz”, asegura Lira, quien afirma que el hecho de no casarse no la hace ser menos ni más mujer de las que sí deciden casarse jóvenes.

Hazel Jirón, de Puntos de Encuentro, explica que las frases relacionadas a la soltería son el reflejo de la sociedad machista que predomina en nuestra población.

Según Jirón, la cultura machista tiene la idea que la razón de ser de una mujer es casarse, tener hijos y cuidarlos. “Vivir en función de otros”, dice.

Nicaragua es uno de los países con más alto índice de embarazos en la adolescencia de América Latina, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y 1 de cada 4 partos que se dan en el país es una joven menor de 18 años, según datos oficiales del Ministerio de Salud (Minsa).

Las mujeres en Nicaragua inician a tener relaciones sexuales entre los 14 y 15 años y por tanto existe un alto índice de embarazo en las adolescentes y obviamente una mujer que no está respondiendo a este patrón pero que tienen más educación, tienen planes de vida y se realizan profesional y económicamente.

Hazel Jirón explica que el “tren que deja a las mujeres” que cumplen 30 años y no se han casado representa a una mujer que no se ha montado en el rol de tener hijos y un hogar, que no va a girar su vida alrededor de otros.

Esta percepción de que la mujer está vieja y que “se le fue el tren”, dice Jirón, corresponde a un pensamiento machista, dice Gutiérrez, porque a los hombres no se les presiona para que se casen antes de los 30 años.

Por el momento Martha Lira afirma estar viviendo la mejor etapa de la vida y ha decidido a no poner atención a los comentarios, pues sabe que el día en que será madre llegará tarde o temprano.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí