LA PAZ/AP
El presidente Evo Morales agradeció a Cuba y cuestionó a Estados Unidos al celebrar este sábado el primer año de su segundo mandato y quinto de su gestión, un aniversario que lo encuentra con baja popularidad y creciente descontento social por la carestía de la vida.
En su informe ante el Legislativo y el país agradeció a «Fidel y Raúl Castro por la gran solidaridad del pueblo cubano». Dijo que los médicos cubanos operaron de cataratas a 565.000 personas desde 2006 lo que permitió ahorrar a los bolivianos 339 millones dólares.
Pero reclamó a Washington por reducir a 15 millones de dólares su aporte anual a la lucha contra el narcotráfico, el más bajo hasta ahora. Aseguró que los narcotraficantes están mejor equipados que el Estado.
Morales es el primer indígena que gobierna Bolivia. Asumió en enero de 2006, cuatro años después llamó a elecciones con una nueva Constitución y en enero de 2010 asumió su segunda gestión hasta el 2015 tras ganar con el 64% de los votos.
Sostuvo que en sus cinco años se avanzó más que en los 180 años «del estado colonial» y la prueba, según dijo, «es que ahora sobran las polleras (vestimenta de la mujer indígena) en la Asamblea Legislativa, cuando antes era un lujo».
Centenares de indígenas y campesinos seguidores del mandatario llegaron de sus comunidades, bailaron coloridas danzas autóctonas al compás de música de los Andes frente a la casa de gobierno el sábado.
Un ritual andino celebrado por sacerdotes aymaras antecedió el discurso. Frente al palacio presidencial, los sacerdotes quemaron en una hoguera ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) y hojas de coca por buenos augurios para el gobierno.
Pero toda la ceremonia se limitaba al ámbito de la plaza Murillo donde está la sede del Ejecutivo y Legislativo, fuera de allí, la ciudad vivía una rutina de feriado con poco tráfico. Fue un notable contraste con lo que ocurrió años anteriores cuando esos mismos festejos multitudinarios en honor de Morales paralizaban el centro de la ciudad.
Morales afronta una crisis en su popularidad tras un fallido aumento en los carburantes el último día del año pasado que derivó en violentas protestas que obligaron al mandatario a derogar el ajuste cuatro días después de aprobarlo. A pesar de ello su gobierno afronta una carestía de la vida y la escasez de algunos productos básicos que ahondaron el descontento.
Una reciente encuesta aseguró que tras el «gasolinazo», Morales redujo su nivel de aprobación a 36% distante del 70% con que asumió en enero del año pasado.
En sus cinco años impulsó reformas económicas, sociales y amplió la democracia con la incorporación en la vida institucional del país de sectores tradicionalmente marginados como los indígenas, pero a medida que se hacía invencible en las urnas, su partido amplio su influencia al Legislativo, Judicial, las gobernaciones y alcaldías al punto de que algunas instituciones advirtieron de del riesgo de una escalada autoritaria.
